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El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, liderado por Federico Sturzenegger, prepara una ofensiva legislativa para el mes de junio que busca desmantelar la estructura actual del sector inmobiliario. La iniciativa apunta a tres pilares: apertura a la tecnología, fin de aranceles fijos y revisión de la obligatoriedad de matrículas.

Los ejes de la reforma oficial

El Gobierno considera que el sistema vigente está plagado de "privilegios" que encarecen cada transacción. Los puntos clave que llegarán al Congreso incluyen:

·Libertad de honorarios: Eliminación de los topes y pisos arancelarios mínimos, permitiendo que la comisión sea una negociación libre entre las partes.

·Fin del monopolio de colegios profesionales: Se cuestiona la exclusividad de la matriculación obligatoria para ejercer el corretaje, buscando que la actividad sea tratada más como un servicio comercial que como una profesión colegiada.

·Impulso a las Proptech: Facilitar el ingreso de plataformas digitales y nuevos modelos de negocio que hoy enfrentan barreras legales para operar.

Voces cruzadas: ¿Competencia o inseguridad jurídica?

La propuesta ha dividido aguas entre empresarios tecnológicos y referentes tradicionales del sector:

A favor: Innovación y baja de costos

Desde el ala pro-reforma, como sostiene Jorge Amoreo Casotti (CEO de PINT), se argumenta que la trazabilidad digital y la reputación online (reviews) son hoy más efectivas para dar confianza que un número de matrícula. Según esta visión, la competencia bajará los "costos transaccionales" que hoy asfixian a compradores y locatarios.

En contra: Riesgo de estafas e informalidad

En la vereda opuesta, Marta Liotto (Colegio Profesional Inmobiliario) advierte que la desregulación total desprotege al ciudadano. Sostiene que la matrícula no es un privilegio, sino un seguro de responsabilidad profesional ante operaciones complejas que involucran el patrimonio de las familias.

¿Realmente bajarán las comisiones?

Expertos del sector como Santiago Magnin e incluso referentes de la Mesa de la Industria Inmobiliaria coinciden en un punto: el mercado ya es altamente competitivo.

·Se cree que los profesionales más capacitados mantendrán sus honorarios por el valor agregado de su servicio.

·El foco del problema, según advierten, podría estar más en la burocracia administrativa y la falta de crédito hipotecario que en la regulación del corretaje per se.

Perspectiva internacional

El debate también rescata experiencias globales. Mientras algunos apuestan a las inmobiliarias de "tarifa plana" (low cost), otros advierten que muchos de esos modelos han fallado en el exterior tras la suba de tasas, demostrando que la intermediación humana sigue siendo difícil de reemplazar totalmente por algoritmos.