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Un reciente informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA revela un escenario crítico para los ingresos en Argentina. Según el estudio, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) sufrió una pérdida real de casi el 40% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, ubicándose en niveles históricamente bajos que incluso perforan los registros de la crisis del año 2001.

La investigación destaca que, si bien el salario nominal recibió ajustes mensuales, la velocidad de la inflación neutralizó cualquier intento de mejora. En términos reales, el monto actual de $352.400 representa apenas un tercio del pico alcanzado en 2011, lo que evidencia un deterioro estructural de la capacidad de compra de los trabajadores con menores ingresos.
El impacto en el empleo y la brecha sectorial

El retroceso de los salarios no es el único indicador alarmante. El informe señala que, en el mismo periodo, el mercado laboral formal perdió más de 300.000 puestos de trabajo. Esta contracción afectó tanto al ámbito público como al privado, aunque con matices diferentes:

Sector Público: Fue el más castigado por el ajuste. Para principios de 2026, los sueldos estatales se mantenían casi un 18% por debajo de los niveles de finales de 2023, acumulando una caída del 41% respecto a su máximo valor hace una década.

Sector Privado: Mostró una mayor capacidad de resistencia. Tras sufrir fuertes caídas a principios de 2025, logró una leve recomposición que, para febrero de 2026, situó a los salarios un 3,5% por encima de la base de noviembre de 2023, aunque todavía lejos de sus récords históricos.

Estancamiento del mercado laboral

A pesar de las leves recuperaciones en ciertos nichos del sector privado, el panorama general es de estancamiento. En la actualidad, el universo de trabajadores formales con seguridad social se mantiene en torno a los 10 millones de personas, una cifra que refleja las dificultades para generar nuevo empleo de calidad en un contexto de alta inflación y caída del consumo interno.