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La aerolínea que simbolizó la "revolución de los aviones" atraviesa su hora más crítica. Bajo la gestión de Leonardo Scatturice, la firma incumplió el pago de salarios de marzo, lo que rompió la histórica paz social con su sindicato y obligó a cancelar destinos clave en la Patagonia.

Lo que nació como el estandarte del modelo de "cielos abiertos" durante el macrismo hoy enfrenta una crisis de sostenibilidad que combina deudas salariales con un achique operativo de gran alcance. Flybondi, la primera low cost del país, se encuentra en el centro de un conflicto que escala minuto a minuto: por primera vez en sus ocho años de historia, la empresa no depositó los haberes mensuales a término, desencadenando una rebelión interna y la suspensión de vuelos a destinos turísticos estratégicos.

Ruptura con el gremio y ultimátum

El clima interno en la compañía, habitualmente blindado por una relación de cercanía entre la dirección y los empleados (denominados internamente como "flybondiers"), se quebró este viernes. La Asociación de Trabajadores de Flybondi (ATAF), un sindicato que nació bajo el ala de la empresa y se mantuvo históricamente alineado a la patronal, abandonó la pasividad.
Ante la falta de depósitos de marzo —que la firma justificó como un "error administrativo excepcional"—, el gremio se declaró en estado de alerta y movilización. La advertencia es concreta: si los fondos no aparecen, los trabajadores están habilitados a retener tareas de inmediato, con un paro total de 24 horas programado para este lunes 13 de abril a partir de las 14:00.

El ajuste llega a la Patagonia

La crisis financiera tiene un correlato directo en el mapa de conectividad de la aerolínea. En un movimiento que genera incertidumbre en el sector turístico, Flybondi confirmó el cierre de sus rutas hacia el sur: dejará de volar a Puerto Madryn, Ushuaia y El Calafate.

Aunque la empresa intentó enmarcar la decisión dentro de la baja estacionalidad, el anuncio se produce en medio de denuncias por ventas de pasajes para fechas que ahora no serán operadas. Este recorte se suma a otros indicadores de fragilidad:

·Retiros voluntarios: La puesta en marcha de un plan para reducir la nómina de personal.

·Flota reducida: Salida de servicio de aeronaves debido a tensiones en la renegociación de contratos de leasing.

·Caos operativo: Un historial reciente de cancelaciones y demoras que alcanzó picos críticos entre diciembre y marzo.

El factor político

La figura de Leonardo Scatturice, actual dueño de la aerolínea y cercano a la gestión de Javier Milei, queda bajo la lupa. Mientras el Gobierno Nacional insiste en profundizar la desregulación del mercado aerocomercial, la principal exponente del sector privado local muestra señales de agotamiento estructural.

La situación de Flybondi no solo afecta a sus empleados, sino que pone en jaque la previsibilidad de miles de pasajeros que habían apostado por la tarifa baja para viajar al sur y hoy se encuentran con rutas canceladas y una empresa cuya operatividad pende de un hilo. Las próximas horas serán determinantes para saber si la "low cost emblema" logra estabilizar su vuelo o si el conflicto gremial del lunes marca un punto de no retorno.