La fabricante de marcas líderes como Reebok y Kappa formalizó su crisis financiera tras la pérdida de clientes clave y un fuerte impacto de las importaciones. El sector textil registró en febrero una caída histórica del 33,2%.
La firma Fantome Group, un actor relevante en la confección de indumentaria deportiva y urbana en Argentina, ha iniciado formalmente su concurso preventivo de acreedores. La decisión busca evitar la quiebra definitiva tras un periodo de asfixia financiera marcado por el rechazo de cheques, deudas bancarias acumuladas y un escenario macroeconómico que ha golpeado con especial dureza a la manufactura nacional.
El proceso judicial, que ya se tramita en los tribunales, revela una situación contable crítica: la empresa acumula 26 cheques rebotados por casi $40 millones y una deuda con entidades financieras (donde destacan el Banco Galicia y Garantizar SGR) que supera los $45 millones. Actualmente, la compañía se encuentra en "situación 4" de morosidad, lo que técnicamente representa un alto riesgo de insolvencia.
El "quiebre estructural": La pérdida de grandes clientes
Fundada en 2017 con una planta integral en la Ciudad de Buenos Aires, Fantome Group basó su modelo de negocio en la producción para terceros (fasones). Sin embargo, su estructura comenzó a resquebrajarse por la pérdida sucesiva de sus contratos principales:
·El golpe de 2020: Kevingston, su cliente mayoritario, decidió dejar de fabricar localmente para volcarse a los productos importados, eliminando casi la totalidad del flujo de trabajo de la planta.
·La salida de las licencias deportivas: Entre 2022 y 2025, la firma sobrevivió gracias a Distrinando S.A. (licenciataria de Kappa y Reebok), pero el fin de ese vínculo el año pasado terminó por hundir los ingresos operativos.
En su presentación ante la Justicia, la empresa fue tajante al describir la situación como una "competencia diabólica" frente a productos importados con precios imposibles de igualar, lo que derivó en un estado de cesación de pagos definitivo tras sufrir embargos en sus cuentas por más de $130 millones en julio pasado.
Estrategia de supervivencia y plazos judiciales
A pesar del derrumbe de su negocio principal, Fantome intenta reconvertirse para no bajar las persianas. La empresa ha apostado por el desarrollo de una marca propia, la apertura de un local en el barrio de Belgrano y una unidad de negocios de bordado y estampado que hoy es su mayor fuente de facturación.
El expediente judicial marca una hoja de ruta clara para los acreedores:
Verificación de créditos: Los acreedores tienen tiempo hasta el 17 de junio para presentarse.
Continuidad operativa: La Justicia autorizó la continuidad de los contratos de alquiler de la planta y las maquinarias para proteger los puestos de trabajo.
Audiencia informativa: Se fijó recién para abril de 2027, lo que otorga un margen de tiempo para la reestructuración del pasivo.
Contexto: Un sector en caída libre
El caso de Fantome no es aislado. Según los últimos datos del INDEC correspondientes a febrero de 2026, la industria manufacturera registró una caída del 8,7% interanual. Sin embargo, dentro de ese promedio, el rubro textil es el más castigado con un desplome del 33,2%.
La combinación de suba de costos (energía y salarios), alta presión tributaria y la apertura de las importaciones ha configurado una "tormenta perfecta" que amenaza con llevar a más talleres y fábricas del país al mismo destino que Fantome Group.
