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La emblemática firma de calzado dejará de fabricar en el país a partir de mayo para transformarse en importadora directa. El cierre de la fábrica en San Isidro desató un fuerte conflicto laboral por el pago incompleto de las indemnizaciones.


La industria del calzado nacional sufre un nuevo golpe con el cierre definitivo de la planta de John Foos, ubicada en la localidad de Beccar. La empresa confirmó que cesará sus actividades productivas en Argentina a finales de este mes, optando por un esquema de negocios basado exclusivamente en la importación de productos desde el mercado chino.

La decisión administrativa, motivada por la actual coyuntura del sector y la caída en los niveles de fabricación local, deja a decenas de operarios sin empleo. Sin embargo, el punto de mayor tensión radica en las condiciones de desvinculación: los trabajadores denunciaron que la firma pretende abonar apenas el 60% de los montos indemnizatorios establecidos por la normativa vigente.

Conflicto por los derechos laborales

El malestar entre el personal, que en muchos casos cuenta con décadas de servicio, escaló rápidamente ante la oferta económica de la compañía. Según los testimonios de los afectados, el reemplazo de la manufactura local por artículos importados fue un proceso gradual que culmina ahora con el desmantelamiento de la estructura productiva en San Isidro.

Ante la falta de una propuesta que cumpla con el total de lo que marca la ley, los empleados han iniciado asesorías legales y gremiales. No se descartan medidas de fuerza o presentaciones judiciales en los próximos días para garantizar que se respeten los derechos adquiridos de los operarios despedidos.

Un sector en alerta

El caso de John Foos no es aislado, sino que refleja la delicada situación que atraviesa el rubro del calzado en el país. La combinación de una baja sostenida en el consumo interno y la apertura de las importaciones ha forzado a varias empresas a reconsiderar su permanencia como fabricantes.

Mientras la marca busca sostener su presencia en el mercado mediante la comercialización de calzado extranjero, el cierre de la histórica planta de Beccar marca el fin de una era de producción nacional para la empresa y profundiza la preocupación por la pérdida de puestos de trabajo calificados en el cordón industrial del Gran Buenos Aires.