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El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que los precios de los combustibles se mantendrán en los niveles actuales, incluso si el valor internacional del petróleo registra una baja. Esta definición se enmarca en el congelamiento de naftas y gasoil por hasta 45 días que comenzó el 1 de abril, una medida adoptada inicialmente por la petrolera estatal que marca la tendencia para el resto de las empresas del sector.

Marín explicó que se está aplicando un esquema de "buffer" o amortiguador de precios. "Luego lo vamos a cobrar cuando los precios bajen", señaló el ejecutivo, precisando que la política implica desacoplar temporalmente la evolución del crudo internacional del valor en los surtidores locales.
El impacto en el consumo y el mercado

La decisión de frenar los aumentos responde a una fuerte caída del consumo interno. Según Marín, la demanda pasó de ser inelástica a elástica, lo que significa que las subas previas comenzaron a afectar directamente el volumen de ventas. "La semana pasada en YPF tomamos una decisión que fue acompañada después por toda la industria", sostuvo, rechazando que exista una intervención estatal y defendiendo la medida como una acción de libre mercado necesaria para preservar la estabilidad del sector.

Desde fines de febrero, los combustibles acumulan incrementos superiores al 20%, impulsados por el conflicto en Medio Oriente. Estos aumentos han tenido un impacto directo en la inflación de marzo, que se estima entre el 2,8% y el 3,2%.
Proyecciones y desarrollo en Vaca Muerta

Más allá de la coyuntura de los precios, el titular de YPF destacó el potencial exportador de la región. El sector proyecta inversiones por 130.000 millones de dólares hasta 2031 en Vaca Muerta. Marín subrayó que el proyecto de Gas Natural Licuado (LNG) es clave para el futuro: "Hoy ya es una realidad: 6 millones de toneladas que se van a empezar a exportar el año que viene".

Asimismo, remarcó que para alcanzar estas metas es fundamental contar con precios internos alineados y seguridad jurídica. El ejecutivo recordó que el país tiene la posibilidad de pasar de un déficit energético a un superávit de 45.000 millones de dólares para el año 2031, consolidando a la Argentina como un proveedor seguro de energía a nivel mundial.