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Los indicadores de incumplimiento en el pago de créditos han encendido las alarmas en el sistema bancario y en el ámbito económico nacional. Según datos del Banco Central (BCRA), la irregularidad en los préstamos otorgados a familias y empresas experimentó un salto significativo en el último año, alcanzando niveles que no se registraban desde la crisis de 2001.

En el segmento de los hogares, la mora bancaria escaló de un 2,5% a fines de 2024 a un 9,3% al cierre de 2025. Sin embargo, el escenario es aún más complejo si se integran los canales no bancarios, como las fintech y billeteras virtuales, donde el incumplimiento roza el 25%. Al consolidar ambos sectores, la proporción de familias con atrasos en sus pagos supera el 13%.

El sector corporativo también refleja esta tendencia. La morosidad en créditos comerciales se triplicó en un año, llegando al 2,7% en enero de 2026. El impacto es dispar según el tamaño de la organización: mientras que en las grandes empresas el indicador se mantiene en un 0,9%, en las pequeñas y medianas empresas (pymes) la tasa de mora asciende al 4%.
Visiones encontradas entre el Gobierno y los bancos

A pesar de las cifras, el ministro de Economía, Luis Caputo, desestimó la gravedad de la situación, asegurando que el país atraviesa niveles récord de actividad y consumo. El funcionario atribuyó las advertencias a maniobras de sectores políticos opositores y destacó la solidez del rumbo económico actual.

Por su parte, desde la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) admitieron que la irregularidad es alta, pero aclararon que las entidades poseen el capital necesario para afrontar la contingencia. Los banqueros señalaron que una parte importante de la mora en préstamos personales responde a "comportamientos oportunistas", como el cambio de cuenta sueldo para evitar débitos automáticos, más que a una pérdida masiva de empleo.
Causas y perspectivas para 2026

Analistas y ejecutivos del sector coinciden en que el fin de la "licuación" de las deudas es un factor determinante. Con la desaceleración de la inflación y tasas de interés reales elevadas, el peso de las cuotas sobre ingresos que no crecen al mismo ritmo se ha vuelto insostenible para muchos deudores.

Tasas y Salarios: La política monetaria restrictiva ha encarecido el costo del dinero, golpeando especialmente a los sectores que utilizan financiamiento de billeteras virtuales con costos financieros muy elevados.

Proyecciones: Calificadoras internacionales como Moody’s estiman que la morosidad continuará su tendencia alcista durante el primer semestre de 2026, con una posible estabilización recién hacia la segunda mitad del año.

El sistema financiero enfrenta ahora el desafío de mantener el flujo de crédito, vital para la reactivación económica, en un contexto donde el riesgo de incumplimiento limita la capacidad prestable de las instituciones.