Imagen
La economía doméstica en Argentina atraviesa un periodo de extrema fragilidad, marcado por un fenómeno que ya no solo afecta al consumo de lujo, sino que ha comenzado a erosionar el cumplimiento de las obligaciones mensuales más elementales. Según los últimos relevamientos, el país enfrenta un pico histórico de morosidad que refleja una incapacidad sistémica para afrontar el costo de vida actual.

Una deuda que se multiplica

El volumen de compromisos financieros asumidos por las familias ha alcanzado una cifra sin precedentes: el pasivo total de los hogares ya escala por encima de los $39 billones. Sin embargo, el dato más preocupante surge del sector bancario, donde la falta de pago ha experimentado una aceleración vertical.

En apenas doce meses, la mora en las entidades financieras pasó de un marginal 2,7% a un alarmante 10,6%. Este comportamiento implica que el índice de incumplimiento casi se ha cuadruplicado en un año, evidenciando que el financiamiento mediante tarjetas o préstamos personales se ha vuelto insostenible para una porción mayoritaria de la población.

El recorte llega a la educación y la vivienda
La crisis de ingresos ha obligado a las familias a reconfigurar sus prioridades de pago, dejando de lado servicios e instituciones que tradicionalmente se mantenían al día. Los retrasos en los gastos de la vida cotidiana muestran una tendencia al alza:

Vivienda: Los atrasos en el pago de expensas escalaron hasta el 4,9%, lo que genera complicaciones adicionales en la administración de consorcios y el mantenimiento de edificios.

Servicios básicos: La falta de pago en facturas de luz, gas y agua subió al 5,4%, indicando que incluso el acceso a suministros esenciales está bajo presión.

Educación: La morosidad en las cuotas escolares alcanzó el 3,1%, un indicador sensible que muestra cómo la crisis impacta directamente en la planificación educativa de los menores.

Este escenario describe una realidad donde "llegar a fin de mes" ha dejado de ser un desafío de ahorro para convertirse en un ejercicio de selección de deudas, donde el incumplimiento se vuelve la única herramienta de supervivencia ante una estructura de costos que supera ampliamente el poder adquisitivo real.