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La pérdida de poder adquisitivo se consolida como la constante económica del inicio de 2026. Según los últimos datos del INDEC, el índice de salarios registró en enero un incremento del 2,5%, quedando nuevamente por debajo de una inflación que marcó el 2,9%. Con este resultado, los haberes de los trabajadores completan cinco meses seguidos de retroceso real, acumulando una baja del 7,9% en lo que va de la gestión de Javier Milei.

El sector público, el más castigado por el ajuste

Si bien la caída es generalizada, el impacto se distribuye de manera desigual entre los trabajadores registrados:

·Salarios Públicos: Apenas avanzaron un 1,8% en enero, lo que representa una pérdida de poder de compra del 1,04% mensual. En la comparación histórica, son los más afectados: bajo la actual administración se han desplomado un 17,89% en términos reales.

·Salarios Privados: Escalaron un 2,1%, recortando un 0,73% de su capacidad de consumo en el mes.

Para el economista Luis Campos, la situación es "dramática". Al analizar la serie histórica, destaca que, exceptuando el crítico inicio de 2024, los haberes se encuentran en su nivel más bajo de las últimas dos décadas. Respecto a los picos de fines de 2017, el retroceso alcanza el 21% en el sector privado y un alarmante 35% en el público.

Sobrevivir al "20 de cada mes"

El deterioro de los números oficiales tiene su correlato directo en el humor social. Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix, el escenario es de asfixia financiera para las familias:

·Percepción de pérdida: El 83,9% de los encuestados afirma que su sueldo pierde sistemáticamente contra la inflación.

·La barrera del día 20: Más de la mitad de la población declara que no logra cubrir sus gastos mensuales más allá de la segunda década del mes.

El refugio en la deuda

Ante la insuficiencia de ingresos, el endeudamiento de los hogares ha dejado de ser una herramienta de inversión para convertirse en un mecanismo de subsistencia. El reporte indica que el 56,4% de las familias tomó crédito en el último semestre, mayormente para cubrir gastos básicos (alimentos, servicios y medicinas).

La alarma se enciende al observar la capacidad de repago: casi 9 de cada 10 personas que se endeudaron ya manifiestan dificultades para cumplir con las cuotas, configurando un escenario de morosidad creciente en el consumo doméstico.