El escenario en los grandes centros de consumo de Argentina atraviesa un proceso de contracción que ya se traduce en despidos, suspensiones y el cierre definitivo de bocas de expendio. Las principales cadenas del país han comenzado a ejecutar planes de ajuste estructural para mitigar el impacto de una demanda que no encuentra piso y costos operativos en ascenso.
Ajustes en las principales cadenas
Firmas de peso nacional e internacional como Cencosud (Vea, Easy), Carrefour, ChangoMás, Libertad y La Anónima han reportado dificultades severas para sostener sus esquemas actuales. El grupo Libertad, por ejemplo, redujo significativamente su dotación en Posadas con cerca de cien desvinculaciones y concretó el cierre de su formato Fresh Market en el centro comercial DOT de Buenos Aires.
Por su parte, la bandera Vea ha sido una de las más afectadas, con cierres de sucursales en Castelar, Moreno, La Plata y San Pedro, además de fuertes recortes en Mendoza, Tucumán y San Juan. Desde la gerencia de La Anónima, Nicolás Braun advirtió sobre la complejidad del mercado local frente a la región, confirmando que la caída en las ventas ya derivó en una reducción de personal en diversos puntos de venta.
El impacto en las provincias
El fenómeno de los "pasillos vacíos" y la baja reposición de mercadería es especialmente crítico en el interior del país, donde el empleo privado siente el impacto de forma inmediata. En San Juan, el Hiper ChangoMás realizó despidos masivos en una sola jornada, afectando principalmente a empleados de reciente incorporación. En esa misma provincia, la cadena Vea optó por desmantelar áreas completas de servicios, como patios de comidas, eliminando múltiples puestos laborales.
La situación se repite en La Pampa, donde los recortes iniciaron en los cargos jerárquicos y se trasladaron rápidamente a la base operativa. En provincias como Catamarca, La Rioja y Salta, los locales muestran una actividad reducida, reflejando un modelo de negocio bajo presión que intenta sobrevivir a la migración de consumidores hacia otros canales y al encarecimiento de los costos fijos.
Un modelo bajo presión
Este achicamiento de las estructuras marca una tendencia de "supervivencia" en un rubro que históricamente fue uno de los principales motores del empleo. Las empresas enfrentan el desafío de sostener la actividad mientras los changuitos circulan con menos productos y las inversiones en infraestructura se detienen ante la incertidumbre del consumo masivo.
