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El escenario económico argentino atraviesa un momento de quiebre en las expectativas populares. Según el último relevamiento de la consultora Analogías, el pesimismo no solo se instaló en los bolsillos, sino que empezó a socavar la credibilidad de las estadísticas oficiales.

El estudio, realizado a finales de febrero sobre una muestra de casi 2.700 personas, arroja datos que marcan un piso histórico en el optimismo social.
Más del 50% se siente "peor"

Al comparar su realidad actual con la de principios de 2025, la sensación de retroceso es mayoritaria. Solo un 16,9% de los encuestados percibe una mejora en su economía personal, frente a un contundente 52,4% que afirma haber perdido calidad de vida.

La crisis golpea con más fuerza a las mujeres, donde el sentimiento de empeoramiento escala al 58,1%, doce puntos por encima de los hombres.

Más de la mitad de los consultados prevé que deberá endeudarse más para sostener su consumo básico en el corto plazo.

Uno de los puntos más críticos que revela el informe es el descreimiento en las cifras de inflación. Tras la accidentada salida de la gestión anterior del organismo estadístico por la falta de actualización de las metodologías de consumo, el 40,3% de los argentinos sospecha que el Gobierno Nacional manipula los índices de precios.

Esta falta de fe en los datos oficiales se traduce en una visión sombría para 2027:

El 50,2% de la población anticipa un crecimiento en ambos indicadores.

A pesar del discurso oficial, el 37,9% está convencido de que los productos seguirán subiendo por encima de cualquier proyección a la baja.