A pesar de que el Gobierno celebró nuevamente números positivos en el arranque de 2026, los analistas económicos advierten sobre la fragilidad del equilibrio fiscal. El enfriamiento de la actividad y la caída real de la recaudación están dejando al Palacio de Hacienda con un margen de maniobra cada vez más estrecho, obligando a profundizar recortes en áreas sensibles.
Los tres factores que "maquillan" el resultado
Para entender por qué el mercado no festeja el superávit de enero, hay que observar los componentes extraordinarios y los gastos rígidos:
Ingresos "por única vez": El resultado primario incluyó $1 billón extra proveniente de la licitación de centrales hidroeléctricas en el Comahue. Sin este aporte excepcional, el superávit financiero habría sido casi nulo ($65.256 millones).
Recaudación en rojo: Los ingresos reales de ARCA acumulan seis meses de caída interanual, con una baja del 8,1% en enero. Esto refleja que la recesión está "secando" la caja del Estado.
Gasto indexado: El 45% del presupuesto (jubilaciones) empezó a ganarle a la inflación en términos reales. Al estar indexadas al IPC, las partidas previsionales subieron un 2,8% en enero, limitando el efecto de la "licuadora" que usó el Gobierno el año pasado.
La polémica contable: ¿Superávit real o deuda acumulada?
Persiste un fuerte debate técnico entre economistas sobre la metodología de Caputo. El punto de fricción son las Lecaps y los intereses capitalizables:
Intereses ocultos: Críticos del plan sostienen que, si se contabilizaran los intereses que el Tesoro no paga hoy pero acumula para el futuro, Argentina tendría un déficit del 2% del PBI en lugar de superávit.
Rulo de deuda: En la última licitación de febrero, el Tesoro colocó $1,7 billón adicionales convalidando tasas del 39,48% EAN, una estrategia para absorber pesos pero que aumenta la carga financiera futura.
El FAL: ¿Una nueva "caja" para financiar al Tesoro?
La mayor preocupación de los analistas financieros hoy se centra en el nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL), creado bajo la reforma laboral. Este fondo, destinado a seguros de indemnización, representa un flujo de caja tentador:
Recaudación estimada: Se prevé que acumule unos u$s3.000 millones anuales.
Financiamiento doméstico: El mercado sospecha que Caputo utilizará estos fondos para fondear al Tesoro y reducir la dependencia de los mercados externos.
Costo para las PyMEs: Mientras las grandes empresas aportan el 1%, las pequeñas y medianas deberán aportar un 2,5% de su masa salarial, lo que genera malestar en el sector productivo.
Conclusión de los analistas: El Gobierno pasó la etapa del "ajuste fácil" (cortar obra pública y transferencias discrecionales). Lo que queda es el gasto rígido, donde el costo político de seguir recortando es mucho más alto y el beneficio fiscal es marginal.
