La emblemática firma Lácteos Verónica atraviesa su hora más oscura. Este 22 de febrero, la tensión estalló en la localidad de Lehmann, Santa Fe, donde cientos de trabajadores se concentraron frente a las instalaciones para denunciar el abandono total de la empresa. La crisis, que ya había afectado previamente a las plantas de Clason y Suardi, alcanzó un punto de no retorno: la producción está totalmente detenida y la planta carece incluso de agua potable por falta de pago.
Un tendal de deudas y sueldos de miseria
La situación salarial de los 700 empleados es desesperante. Según testimonios de los trabajadores, la cadena de pagos se rompió de forma abrupta en enero:
Pagos irrisorios: Los empleados denunciaron haber recibido depósitos de apenas $20.000 en el último mes, tras un enero donde los haberes se licuaron en cuotas mínimas.
Incumplimiento en retiros: Incluso quienes aceptaron retiros voluntarios por el 50% de la indemnización denuncian que la empresa dejó de pagar las cuotas acordadas.
Falta de insumos: En sus últimos días operativos, la planta operaba en condiciones de insalubridad, sin insumos básicos de higiene para el personal.
Radiografía de un derrumbe financiero
El estado contable de la empresa, propiedad de la familia Espiñeira, refleja una gestión en ruinas. Los datos del Banco Central (BCRA) y los reportes del sector son alarmantes:
Cheques rechazados: La firma acumula 3.877 cheques sin fondos, lo que representa una deuda de casi $13.600 millones.
Deuda con tamberos: Un grupo de 150 productores santafesinos reclama el pago de materia prima entregada. Se estima que la deuda solo con este sector asciende a 60 millones de dólares.
Compromisos bancarios: Verónica mantiene deudas millonarias con el Banco Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, además de financieras privadas como Catalinas y Credibel.
El dato: Trascendió que los dueños habrían rechazado ofertas de compra de gigantes internacionales como la canadiense Saputo y la francesa Savencia, lo que aumenta el malestar entre los empleados que ven la quiebra como el único destino inminente.
El fantasma de la quiebra
Sin ingreso de leche (materia prima) y con el corte de la producción "a fasón" para terceros, la operatividad es nula. Los trabajadores temen que el objetivo de la empresa sea forzar la renuncia masiva para evitar el pago de indemnizaciones y antigüedad.
Para la provincia de Santa Fe, el cierre definitivo de Verónica significaría no solo un desastre laboral, sino también un golpe letal a la cuenca lechera central, dejando un vacío difícil de llenar en el corto plazo.
