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El último balance del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) revela una transformación regresiva en la estructura del mercado de trabajo. La economía argentina ha entrado en una fase de crecimiento desequilibrado, donde el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) apenas logró un avance del 0,1%. Sin embargo, esta cifra esconde una realidad dual: mientras las exportaciones de energía y productos primarios actúan como motores aislados, el mercado interno se desmorona por el ajuste fiscal y la caída del consumo.


El Desplome de los Sectores Generadores de Empleo

La profundidad de la crisis se observa en la evolución desigual de los sectores. Los rubros que históricamente absorben mayor cantidad de mano de obra registrada han sufrido caídas dramáticas en los últimos dos años:

·Construcción: Se hundió un 14,1%, afectada directamente por la paralización de la obra pública.

·Industria Manufacturera: Registró un retroceso del 8,3%, impactada por la apertura de importaciones y la caída de la demanda.

·Comercio: Cayó un 5,2%, reflejando el agotamiento del bolsillo de los consumidores.

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En contraste, los sectores ganadores son de baja densidad laboral. La intermediación financiera creció un 25,2%, seguida por el agro y la minería. Esta brecha confirma que el modelo actual favorece la renta y la extracción de recursos, pero destruye el tejido industrial y comercial urbano.

Degradación de la Calidad Ocupacional

El informe N° 17 de CIFRA es contundente respecto a la "calidad" del empleo creado. Entre 2023 y 2025, se generaron 486.600 nuevos puestos de trabajo, pero esta cifra es engañosa. Durante el mismo periodo, se destruyeron 222.300 empleos asalariados registrados (empleo en blanco).

·Informalidad al mando: El 85% de los nuevos ocupados se insertaron en el sector informal, principalmente como cuentapropistas sin ningún tipo de protección social.

·Desempleo en ascenso: La tasa de desocupación escaló del 5,7% al 6,6%, reflejando que el dinamismo de los sectores extractivos no logra compensar la pérdida de empleos en la industria y la construcción.

·Pluriempleo: La necesidad de tener más de un trabajo para llegar a fin de mes creció del 11% al 11,9% de la población ocupada.

 

La Brecha Salarial y el Fin del "Salario Digno"

El poder adquisitivo ha sufrido un embate histórico. Aunque los salarios del sector privado registrado han intentado seguir el ritmo de la inflación, el sector público y el salario mínimo han sido las variables de ajuste:

1.Salario Público Nacional: Ha sufrido una pérdida de poder de compra del 33,3%.

2.Salario Mínimo, Vital y Móvil: Cayó un 33% respecto a los niveles de 2023, situándose en valores reales inferiores a los de la década de 1990.

3.Jubilaciones: La mínima real descendió un 13,8% (contabilizando bonos), lo que representa una pérdida acumulada del 44% desde 2015.

Esta transferencia de ingresos se refleja en la participación de la masa salarial en el Producto, que se redujo del 44,7% al 43,4% en solo dos años. En este contexto, el informe concluye que la propuesta de "modernización laboral" del Gobierno no apunta a crear empleo de calidad, sino a legalizar un estado de precariedad que la historia económica argentina ya ha demostrado ineficaz para el desarrollo nacional.

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