Un informe de la consultora Equilibra advierte que la apertura comercial está desplazando a la fabricación local. China y Brasil ganan terreno en góndolas y sectores estratégicos, mientras la industria manufacturera registra su mayor retroceso en dos años.
Lunes, 26 de enero de 2026 – A pesar de los indicadores financieros favorables, como la estabilidad del dólar y la caída del riesgo país, la economía real argentina atraviesa un proceso de reconfiguración crítica. Según el estudio "El mercado interno en disputa: fabricación nacional vs importada", el 65% de los sectores productivos opera actualmente por debajo de los niveles de actividad que tenían en el tercer trimestre de 2023.
Los "ganadores" y "perdedores" del modelo
El análisis, que abarcó 55 sectores de la economía, revela una marcada brecha entre las actividades primarias y la manufactura:
·En caída: 36 sectores han retrocedido. La peor parte se la lleva la industria manufacturera, donde 20 rubros productores de bienes se contrajeron severamente al no poder competir con los precios de productos extranjeros.
·En ascenso: Solo 19 áreas lograron expandirse, traccionadas casi exclusivamente por el agro, la energía (Vaca Muerta) y la economía del conocimiento, sectores con ventajas competitivas naturales o alta demanda externa.
El avance de China y Brasil
El informe, basado en el procesamiento de 1,6 millones de datos aduaneros, identifica a los principales competidores que están "ganando la góndola":
1.China: Ha sido el actor más agresivo, aumentando su participación en el mercado interno en 4 puntos porcentuales. Ha desplazado a fabricantes locales en sectores sensibles como juguetes, muebles, plásticos, neumáticos, herramientas e industria editorial.
2.Brasil: Consolidó su liderazgo en sectores pesados, dominando el mercado de automotores (autos y camiones), papel y maquinaria industrial.
El dilema de la apertura
La estrategia oficial de utilizar las importaciones como un "ancla" para frenar la inflación ha tenido éxito en la desaceleración de precios, pero a un costo elevado para la actividad transable. Sin medidas de protección o una baja sensible en los costos impositivos locales, la industria nacional enfrenta una vulnerabilidad extrema.
Mientras que entre 2023 y 2025 los volúmenes importados crecieron de forma exponencial, la capacidad instalada de las fábricas argentinas muestra niveles de ociosidad preocupantes, lo que enciende alarmas sobre el futuro del empleo industrial en el mediano plazo.
