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El organismo europeo cuestionó que se suspendiera la sanción al delantero de Estados Unidos y advirtió que la medida pone en riesgo la integridad del fútbol.

La polémica por la habilitación de Folarin Balogun sumó un nuevo capítulo de máxima tensión institucional. La UEFA emitió un duro comunicado contra la FIFA y calificó como “inaudita, incomprensible e injustificable” la decisión de suspender la sanción que pesaba sobre el delantero estadounidense, quien finalmente podrá disputar el partido de octavos de final de esta noche frente a Bélgica en Seattle.

El organismo europeo sostuvo con firmeza que la resolución pone en riesgo la integridad del deporte y cuestionó con dureza que se haya hecho una excepción con una penalización que, según el reglamento internacional vigente, debe aplicarse de manera automática tras una expulsión directa.
El duro comunicado completo de la UEFA:
"La decisión adoptada ayer de suspender, por un período de prueba de un año, la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja.
El fútbol, como cualquier otro deporte, se basa en reglas que constituyen el fundamento de una competencia justa, honesta y transparente. En ocasiones, esas reglas pueden estar sujetas a interpretación. En este caso, no. Una suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una medida discrecional ni requiere la decisión de un órgano competente para entrar en vigor. Es un principio establecido en el reglamento que no puede quedar sujeto a excepciones, y mucho menos en medio de un torneo en el que varios jugadores ya atravesaron la misma situación y cumplieron regularmente su sanción".
La decisión de oficio que desató el escándalo mundial

Balogun había sido expulsado por una fuerte infracción sobre Tarik Muharemovic durante el último compromiso ante Bosnia-Herzegovina y debía cumplir estrictamente una fecha de suspensión en el inicio de las llaves de eliminación directa.

Sin embargo, en una maniobra que despertó suspicacias, la FIFA resolvió aplicar de oficio el artículo 27 de su Código Disciplinario, el cual permite suspender la ejecución de determinadas sanciones corporales durante un período de prueba. Gracias a este polémico beneficio, el atacante del conjunto anfitrión quedó inmediatamente habilitado para saltar al campo de juego frente a los "Diablos Rojos".
Repercusiones políticas y el reclamo de Bélgica

La sorpresiva resolución no tardó en trasladarse al plano político norteamericano. La decisión fue celebrada públicamente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien agradeció a la FIFA “por hacer lo correcto” y por revertir lo que calificó abiertamente como “una gran injusticia”. En sintonía, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, respaldó la postura de la federación norteamericana y consideró que la expulsión original había sido un castigo excesivo.

Como era de esperarse, la respuesta de la vereda de enfrente fue de indignación. La Real Federación Belga de Fútbol expresó su absoluta sorpresa por la resolución y recordó formalmente que el artículo 66.4 del Código Disciplinario de la FIFA establece con claridad que toda tarjeta roja implica una suspensión para el siguiente partido.

Asimismo, la federación belga remarcó que esta medida contradice de forma directa el propio Reglamento del Mundial 2026, cuyo artículo 10.5 dispone taxativamente que cualquier jugador expulsado, ya sea por tarjeta roja directa o por doble amonestación, debe perderse de forma automática el siguiente encuentro de su seleccionado, instalando un peligroso antecedente en la historia de las citas mundialistas.