El Estadio Monumental fue el escenario de un inicio de ciclo que promete intensidad y ambición. Eduardo "Chacho" Coudet, tras un veloz regreso desde España para desvincularse del Alavés, formalizó su compromiso con River Plate hasta diciembre de 2027.
Flanqueado por las autoridades del club, el flamante entrenador no perdió tiempo en marcar el pulso de lo que será su gestión, dejando en claro que comprende perfectamente la magnitud del desafío y la urgencia de resultados que rodea al presente de la institución.
Durante su presentación oficial, Coudet sorprendió por la franqueza al abordar la crisis futbolística del equipo. Con una frase que define su perfil, aseguró que su llegada se debe precisamente a que disfruta de los escenarios complejos, definiendo su arribo como una búsqueda consciente de desafíos de alto impacto.
Lejos de buscar excusas en el corto plazo, el técnico asumió la responsabilidad histórica de ocupar el banco millonario, subrayando que su objetivo principal es la obtención de campeonatos y que no pretende ampararse en periodos de transición o adaptaciones prolongadas.
Un gesto que no pasó desapercibido fue el reconocimiento hacia el legado de Marcelo Gallardo.
Coudet reveló que mantuvo una conversación privada con el técnico más laureado en la historia de River antes de aceptar el cargo, un movimiento que buscó no solo el consejo de un referente, sino también mostrar un respeto institucional por la huella dejada por su antecesor.
Este puente entre ambos entrenadores fue destacado como un acto de sinceridad y profesionalismo en medio de un ambiente habitualmente competitivo.
En cuanto a la conformación del equipo para lo que resta del semestre, el nuevo cuerpo técnico y la dirigencia enviaron un mensaje de austeridad y confianza.
A pesar de los rumores sobre posibles incorporaciones de último momento, Coudet fue tajante al descartar el uso de los cupos de refuerzos actuales, apostando por el potencial del plantel vigente y postergando cualquier movimiento en el mercado de pases hasta la ventana de junio.
En este sentido, adelantó una política de meritocracia absoluta, asegurando que la edad de los futbolistas será irrelevante a la hora de armar el once titular, priorizando únicamente el rendimiento físico y técnico en el día a día.
Con su primera práctica programada para la tarde de este mismo día, el ciclo de Coudet arranca con la premisa de una inyección anímica inmediata. El "Chacho" llega con la misión de imprimir su sello de juego dinámico a un equipo que busca recuperar su identidad ganadora y volver a ser protagonista en el plano local e internacional, bajo una consigna clara: en River, la única cobertura válida es la victoria.
