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La fisonomía del fútbol tal como lo conocemos sufrirá una metamorfosis importante a partir de junio de 2026. Tras la reciente sesión anual de la IFAB, se ha determinado un paquete de medidas que buscan erradicar las "mañas" que ralentizan el espectáculo, dotando a los colegiados de una autoridad mucho más estricta sobre el cronómetro y la tecnología.


Guerra abierta contra la pérdida de tiempo

El enfoque principal de esta reforma es la fluidez del juego. Para combatir las interrupciones injustificadas, se implementarán protocolos de ejecución inmediata:

·Límites estrictos en saques: Los jugadores tendrán un margen visible de cinco segundos para reanudar el juego en laterales o desde la portería. El incumplimiento de este plazo resultará en la pérdida de la posesión, otorgando el beneficio al equipo contrario.

·Protocolo de sustituciones y lesiones: Para evitar que los cambios se conviertan en un paseo, los futbolistas reemplazados solo dispondrán de diez segundos para salir del campo. Asimismo, quien reciba asistencia médica en el césped deberá permanecer fuera de la cancha durante un minuto completo una vez que el balón vuelva a rodar, desalentando las simulaciones de dolencias.

Expansión del videoarbitraje y ética deportiva

El VAR ganará protagonismo al tener permitido intervenir en situaciones que antes le estaban vedadas, como la revisión de segundas amonestaciones que generen dudas o incidentes controvertidos derivados de tiros de esquina. El fin es reducir el margen de error humano en momentos críticos del encuentro.

Por otro lado, la IFAB ha puesto la lupa sobre el comportamiento de los protagonistas tras episodios polémicos de racismo y falta de transparencia. Se está evaluando sancionar gestos que impidan la lectura de labios (como cubrirse la boca durante una discusión) para facilitar la identificación de insultos. Además, se analizan castigos severos para las plantillas que decidan abandonar el terreno de juego como medida de protesta ante fallos arbitrales, una tendencia que el organismo busca cortar de raíz antes del inicio del torneo en Norteamérica.