Un profundo sistema de baja presión, originado por un proceso de ciclogénesis, está castigando con una fuerza inusitada a los principales balnearios bonaerenses y del norte de la Patagonia. El fenómeno ha generado un escenario de vulnerabilidad extrema, con el mar superando sus límites naturales y vientos que rozan los 100 kilómetros por hora, obligando a las autoridades a declarar el estado de alerta permanente.

La situación en Monte Hermoso es crítica. La combinación de marea alta y vientos del sector sur provocó que el océano venciera las defensas costeras, logrando que el agua se adentrara más de dos manzanas en el casco urbano. La zona de la rambla y la peatonal Dufaur quedaron sumergidas, mientras que la fuerza de las olas desintegró casillas de guardavidas y mobiliario público, imágenes que se replicaron masivamente en plataformas digitales.

Ante el peligro que representan los cables eléctricos cortados y los materiales que el mar depositó en las calles —como maderas y clavos—, el gobierno local procedió a un apagón preventivo en gran parte de la ciudad. Además de la suspensión de clases, se emitió una prohibición estricta de circular por la periferia costera, advirtiendo que el riesgo para la integridad física es muy alto durante la madrugada.

El impacto del ciclón no se limitó a Buenos Aires. En el área de Las Grutas y los puertos cercanos a la ría de Bahía Blanca (como Ingeniero White y Puerto Belgrano), la crecida del mar ha puesto en alerta máxima a los navegantes y operadores logísticos. La Agencia Federal de Emergencias puso el foco en este tramo costero que une el sur bonaerense con la Patagonia septentrional, donde las marejadas están golpeando muelles y estructuras portuarias con una violencia poco habitual.

El desastre se extiende por todo el litoral. Mientras que en Necochea se debió clausurar la Ruta 288 por inundaciones y ráfagas huracanadas, en Mar del Plata la actividad portuaria quedó totalmente neutralizada. El Consorcio Regional Portuario, junto a Prefectura, ordenó el bloqueo de las escolleras y el refuerzo de las amarras de todas las flotas pesqueras y deportivas.

Hacia el norte, localidades como Pinamar, Miramar y Villa Gesell también reportan un saldo de árboles caídos y anegamientos masivos. Según el Servicio Meteorológico Nacional, la inestabilidad y el peligro por vientos intensos se mantendrán vigentes durante buena parte del sábado, con especial énfasis en las zonas de Punta Alta y Villa Gesell, que esperan las ráfagas más potentes antes de que el sistema comience a retirarse.