El imponente paisaje del norte neuquino se convertirá en el escenario de una experiencia inmersiva que une el senderismo con el teatro histórico. Bajo el nombre "Camino a las Estrellas: Las Cautivas del Alto Neuquén", esta iniciativa busca rescatar relatos del siglo XIX en uno de los puntos geográficos más impactantes de la provincia.

Una caminata entre leyendas y formaciones volcánicas

El próximo 17 de enero, los participantes recorrerán un circuito de 4 kilómetros en la zona de Los Bolillos, un santuario de rocas volcánicas moldeadas por la erosión que alcanzan los 15 metros de altura. La propuesta, organizada por la Comisión de Fomento de Varvarco y la firma Rumbo Norte, se repetirá también el 21 de febrero.

Lo distintivo de esta travesía es su carácter teatral:

·Recreación histórica: A lo largo del sendero, aparecerán jinetes representando a los hermanos Pincheira, la célebre banda realista que operó en la región entre 1818 y 1832.

·Escenas de época: Se escenificarán campamentos donde se mostrarán oficios antiguos, como el trabajo del cuero y la molienda de trigo, además del rapto de cautivas y relatos románticos en el "Portal del Amor".

·Sitios con memoria: El itinerario incluye una visita a la Casa de Piedra y al Cementerio de la Peste, un sitio que resguarda la trágica historia de la epidemia de 1930.

Gastronomía y logística

La jornada culminará con una cena tradicional de chivito neuquino en la Planta de Campamento de La Matancilla. Debido a las características de la actividad, se ha establecido un cupo máximo de 100 personas, orientado a un público familiar que desee combinar el ejercicio físico con el aprendizaje cultural.

Datos Útiles:

·Ubicación: Los Bolillos se encuentran a 15 km al norte de Varvarco, accediendo por la Ruta Provincial 43.

·Inscripciones: Los interesados pueden contactarse al 2942 532800.

·Dificultad: Baja (recorrido apto para familias).

El escenario natural: Los Bolillos

Este Patrimonio Natural es reconocido por sus gigantescas estructuras de ignimbritas que, según la luz del sol, varían sus tonos entre el ocre y el rojo intenso. Las siluetas de cono y aguja ofrecen un marco surrealista para esta representación que viaja dos siglos hacia el pasado de la Patagonia.