Con 45 contagios confirmados, la temporada actual se consolida como una de las de mayor circulación histórica. Expertos del Instituto Malbrán realizan capturas de roedores en Tierra del Fuego para rastrear la letal cepa "Andes".
El sistema sanitario argentino se encuentra en estado de máxima alerta ante un fuerte incremento en los niveles de propagación del hantavirus. De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional emitido por el Ministerio de Salud de la Nación, en lo que va del año ya se registraron 45 diagnósticos positivos en el país. El dato posiciona al ciclo actual como uno de los períodos más críticos desde que se implementó el seguimiento estadístico continuo de esta patología.
Aunque la enfermedad suele registrar un patrón marcadamente estacional (con picos concentrados habitualmente entre la primavera y el final del verano), los datos revelan que la transmisión comunitaria ha logrado sostenerse más allá de las ventanas temporales tradicionales. Los especialistas asocian esta expansión a múltiples variables biológicas y antropogénicas, que van desde el impacto del cambio climático hasta las modificaciones en los suelos e intromisión urbana en hábitats rurales.
El foco en Tierra del Fuego y el alerta internacional
La urgencia sanitaria escaló a nivel global tras detectarse un brote epidemiológico en el MV Hondius, un buque turístico con bandera neerlandesa que transportaba a 147 tripulantes y pasajeros de 23 nacionalidades diferentes. La embarcación zarpó desde el puerto de Ushuaia a comienzos de abril y, durante su travesía hacia el continente africano, reportó una cadena de contagios que se cobró la vida de tres personas.
Hasta el momento, los análisis moleculares confirmaron ocho casos positivos, dos cuadros sospechosos y un paciente en estudio, todos condicionados por la temida variante "Andes". Esta mutación específica es la única de la región capaz de transmitirse de forma interhumana por vía aérea respiratoria, sin que se requiera exposición directa a las deyecciones de los roedores.
Frente a este escenario, una comitiva de científicos pertenecientes al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán” se trasladó de urgencia al extremo sur argentino. Bajo estrictas normas de bioseguridad y con trajes de aislamiento, los investigadores trabajan en áreas clave de Ushuaia —como zonas de basurales y miradores de aves carroñeras— colocando trampas específicas para capturar especies de ratones silvestres como el Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea. Las muestras biológicas obtenidas son congeladas a -80°C en un laboratorio de campaña y enviadas a Buenos Aires para determinar si la variante ya circula en la fauna local o si el caso cero se infectó antes de subir a bordo.
Radiografía del brote y estadísticas alarmantes
El impacto epidemiológico actual se distribuye principalmente entre las regiones Centro, Noroeste y Patagónica, afectando de manera confirmada a las provincias de Buenos Aires, Salta, Santa Fe, Jujuy, Río Negro, Entre Ríos y Chubut.
El análisis pormenorizado de los datos oficiales expone indicadores de extrema gravedad:
Tasa de Incidencia y Mortalidad: La tasa nacional trepó a 0,22 casos por cada 100.000 habitantes. En términos de mortalidad, el índice se ubicó en 0,69 fallecimientos por millón de personas, una cifra que prácticamente triplica el registro del año anterior.
Letalidad récord: Se contabilizan 33 víctimas fatales sobre los 45 casos reportados, lo que empuja la tasa de letalidad al 31,4%, la más elevada en las estadísticas sanitarias recientes.
Distribución demográfica: El virus ha mostrado una marcada predilección por la población activa y de sexo masculino. El 81% de los portadores confirmados son hombres y la mediana de edad general ronda los 36 años, concentrándose el grueso de los contagios entre los 20 y los 49 años. Las mayores tasas de letalidad se detectaron en la franja de 20 a 29 años, donde alcanza el 37%.
Impacto en las jurisdicciones más críticas
Dentro del panorama nacional, la provincia de Buenos Aires se posiciona como el territorio con mayor cantidad de decesos, acumulando un total de 17 víctimas fatales, lo que representa de forma aislada el 50% de los fallecimientos de todo el país.
Por otro lado, la provincia de Salta se destaca por registrar la tasa de mortalidad más alta de la Argentina, alcanzando los 6,59 fallecimientos por millón de habitantes. Esta cifra la convierte en la jurisdicción con el índice más agudo, centralizando además la totalidad de las muertes reportadas en la región del Noroeste Argentino (NOA), donde el promedio regional se ubicó en 1,66 decesos por millón de personas.
La situación actual, catalogada como una zoonosis de alto impacto por el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus que produce (caracterizado por fiebres altas, dolores gástricos y posterior insuficiencia respiratoria severa con hipotensión), mantiene coordinadas a las autoridades locales con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un esfuerzo por frenar la expansión del virus y delimitar con precisión sus vectores de contagio.
