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Autoridades del Hospital Zonal de Cutral Co expusieron ante la Legislatura un crudo diagnóstico: balaceras contra ambulancias, personal retenido y una demanda desbordada que agrava los conflictos.


La labor diaria en el Hospital Zonal ha dejado de ser meramente asistencial para convertirse en una tarea de alto riesgo. En el marco de un debate en la comisión de Asuntos Laborales sobre la protección de los trabajadores de salud, el director del establecimiento, Gastón Zúñiga, junto a su equipo técnico, describió un escenario donde la conflictividad social y la precariedad del sistema convergen en episodios de violencia extrema.
Un sistema sin margen de maniobra
Uno de los puntos clave de la exposición fue la presión estructural que soporta el hospital: con un 85% de la población dependiente exclusivamente de la salud pública, la ausencia de alternativas privadas satura los servicios.
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Zúñiga explicó que esta congestión afecta directamente la dinámica del "triage" (la clasificación de urgencias). La demora en la asignación de camas y la difícil toma de decisiones médicas ante casos de igual gravedad generan roces que suelen derivar en agresiones verbales y físicas hacia los administrativos y el cuerpo de enfermería.

El mapa del peligro: Guardias y territorio

La vicedirectora, Viviana Riveros, fue contundente al identificar los "puntos ciegos" de seguridad:

·Servicio de Guardias: Un área de fricción constante donde se naturaliza el maltrato diario.

·Intervenciones barriales: El personal de emergencias debe esperar el cese de fuego en enfrentamientos de bandas para poder asistir a los heridos, muchas veces ingresando a zonas críticas únicamente bajo escolta policial.

·Violencia en red: Se denunció un aumento de campañas de desprestigio e intimidación hacia profesionales a través de plataformas digitales.

Testimonios de la "normalización" del horror

Los relatos de los jefes de área aportaron una dimensión humana al conflicto. Andrea Oviedo, referente de Enfermería, solicitó que la nueva normativa incluya apoyo psicológico obligatorio, tras revelar que el personal ha llegado a naturalizar situaciones traumáticas. Recordó, como ejemplo, haber sido retenida contra su voluntad en un domicilio durante tres horas en un hecho que la

Justicia definió como secuestro.

Por su parte, Nelson Sáenz, jefe de Servicios Generales, aportó datos alarmantes sobre la logística de emergencia:

1.Ataques a unidades: Ambulancias que son blanco de disparos mientras acuden a auxiliar a ciudadanos.

2.Rivalidades intramuros: La necesidad de separar internados para evitar que las guerras de bandas se trasladen a las salas de recuperación o que los familiares se enfrenten en las salas de espera.

La dirigencia hospitalaria coincidió en que el miedo está paralizando sectores estratégicos y que, sin un marco legal que garantice seguridad y contención emocional, la primera línea de atención corre el riesgo de colapsar.