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Bajo la consigna "Sin Reyes", millones de ciudadanos ganaron las calles este sábado en una de las protestas más masivas que se recuerden en la historia reciente de los Estados Unidos. La convocatoria, que unió puntos tan distantes como Atlanta, San Diego y Alaska, manifestó un rechazo contundente a las políticas del segundo mandato del presidente Donald Trump.

Un reclamo federal y masivo

Según datos de los organizadores, la concurrencia alcanzó los 8 millones de personas distribuidas en más de 3.300 concentraciones a lo largo de los 50 estados. Si bien las autoridades federales no brindaron cifras oficiales de asistencia, la magnitud de las marchas en pueblos y grandes metrópolis marca un hito en la oposición civil.

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Los ejes centrales del descontento fueron:

·Conflictos internacionales: La denuncia de una "guerra ilegal" en Irán iniciada hace un mes.

·Impacto económico: La creciente inflación y el aumento en el precio de los combustibles derivados del conflicto bélico.

·Derechos humanos: Críticas frontales a los procedimientos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y a las políticas migratorias vigentes.

Voces de protesta y escenarios simbólicos

En Nueva York, la movilización contó con figuras de alto perfil como el actor Robert De Niro, quien definió la administración actual como un riesgo directo para las libertades individuales. Por otro lado, en Washington, la columna de manifestantes cruzó el río Potomac hacia el Monumento a Lincoln, dotando a la marcha de una fuerte carga simbólica vinculada a la lucha por los derechos civiles.

"Ningún país puede ser gobernado sin el consentimiento de su pueblo", sentenció Marc McCaughey, un veterano de guerra presente en la convocatoria de Atlanta.

Desaprobación en aumento

Mientras el presidente pasaba el fin de semana en Florida, el eco de las protestas llegó hasta Europa, con réplicas importantes en Madrid, Ámsterdam y Roma.

Este clima de tensión social coincide con un momento crítico para la Casa Blanca: una encuesta reciente de Fox News situó la desaprobación de la gestión de Trump en un 59%, la cifra más alta registrada desde que asumió su segundo periodo en enero de 2025.