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La comunidad educativa del Centro de Formación Profesional N° 11 mantiene sus reclamos ante el avanzado deterioro del edificio. Con una matrícula de 350 alumnos, aseguran que la falta de inversión hace imposible garantizar una educación de calidad.

La educación pública vuelve a encender las alarmas, esta vez en el CFP N° 11, donde trabajadores y estudiantes se han declarado "en lucha" para visibilizar las precarias condiciones en las que deben desarrollar sus actividades diarias. El reclamo no es nuevo, pero la paciencia de la comunidad parece haber llegado a su límite ante la falta de respuestas oficiales.

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Una "cocina" en el baño

Uno de los puntos más alarmantes de la denuncia es la situación del área de cocina. Según informaron los delegados, ante la falta de una conexión de gas funcional y un espacio adecuado, la cocina funciona desde hace 12 años en lo que originalmente era un baño.

Esta precariedad conlleva un riesgo constante: los alumnos y docentes deben utilizar pavas eléctricas de forma simultánea para calentar agua, lo que genera cortocircuitos recurrentes en una instalación eléctrica que no está diseñada para tal demanda.

Espacios insuficientes y hacinamiento

La problemática se extiende a todo el inmueble, que hoy alberga a unos 350 estudiantes:

Aulas: El edificio no cuenta con salones suficientes. En la actualidad, hay trayectos formativos que deben dictarse en pasillos o zonas de circulación permanente, afectando la concentración y la pedagogía.

Sanitarios: Los baños son compartidos entre personal y alumnos, resultando insuficientes para el volumen de gente y encontrándose en un estado de deterioro avanzado.

"No hay posibilidad de que se brinde una educación de calidad sin la inversión del presupuesto necesario", sentenciaron desde el centro educativo a través de un comunicado.

El pedido de inversión

Bajo consignas como "Sin inversión no hay educación" y "Basta de respuestas ausentes", la comunidad educativa exige un plan de obras integral que contemple la construcción de una cocina digna, la reparación de las redes eléctricas y la ampliación de las aulas. Por el momento, las clases continúan bajo un clima de protesta, a la espera de que las autoridades provinciales tomen cartas en un asunto que pone en riesgo la seguridad de cientos de personas.