En un emotivo acto cargado de simbolismo y ante una nutrida presencia de delegaciones escolares y vecinos, se conmemoró un nuevo aniversario del último golpe de Estado. Uno de los momentos más profundos de la jornada fue el discurso de Pablo Hodola, hijo de los desaparecidos Oscar Hodola y Sirena Acuña, quien reivindicó el valor de la memoria frente a las corrientes negacionistas.
Un legado de reparación
Durante su alocución, Hodola destacó la presencia de las nuevas generaciones, señalando que los estudiantes presentes no solo representaban a sus instituciones, sino a la ciudadanía entera, incluyendo a los abanderados, jubilados y exypefeanos.
"Cuando hablamos de Memoria, Verdad y Justicia, el legado es tan importante para nosotros que hace que poder encontrarnos en este monumento sea reparador", expresó conmovido.
Para Hodola, el espacio de memoria donde se realizó el acto funciona como una medida reparatoria ante la ausencia física de sus padres. "Nos han tildado de un montón de cosas, nos dicen la mayor de las barbaridades, cuando nosotros lo que hacemos es buscar los restos de nuestros seres queridos", señaló, contrastando la realidad de quienes pueden visitar a sus familiares en un cementerio o en la cordillera con la incertidumbre de los familiares de desaparecidos.
En un contexto social complejo, el referente fue contundente al analizar la actualidad: "En una época de negacionismo, de abandono, de no escuchar al prójimo y de no mirarse a los ojos, nadie nos pregunta por qué hacemos lo que hacemos".
Al recordar a su madre, Sirena Acuña —desaparecida a los 25 años— y a los tíos que lo criaron, Hodola enfatizó que el dolor y la búsqueda no se limitan a una efeméride del calendario. "Tengo primos que esta fecha la viven desde el silencio, como pueden... porque los 24 de marzo para nosotros son los 365 días del año, las 24 horas", concluyó.
