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A escasos días de cumplirse el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, la comunidad de los Derechos Humanos despide a una de sus figuras más emblemáticas. Sara "Coca" Luján de Molina partió este viernes en Catamarca, dejando tras de sí un siglo de vida definido por la resiliencia y la búsqueda incansable de justicia.

Un legado que trasciende fronteras provinciales

Aunque nació en Córdoba en 1926, Coca se convirtió en un pilar fundamental de la militancia en Catamarca, donde residía desde hacía más de dos décadas. Su fallecimiento generó una profunda conmoción en el arco político y social:

·Reconocimiento institucional: El gobernador Raúl Jalil y la senadora Lucía Corpacci coincidieron en destacar su coherencia innegociable y el valor de su "pañuelo" como bandera de lucha.

·Homenaje de las organizaciones: Desde la Casa de la Memoria de Catamarca reafirmaron el compromiso de continuar su labor bajo la histórica consigna de Memoria, Verdad y Justicia.

De las aulas a la resistencia

La vida de Coca cambió drásticamente a sus 50 años. Maestra de profesión y bibliotecaria, su destino quedó marcado por la madrugada del 24 de marzo de 1976. Aquella jornada, mientras ella era detenida sin cargos, su hijo Raúl era secuestrado y desaparecido por las fuerzas militares.

Tras pasar casi dos años en el penal cordobés del Buen Pastor, Coca recuperó la libertad solo para iniciar el calvario de la búsqueda. Fue en ese proceso donde se convirtió en fundadora de la organización Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Córdoba, transformando su dolor individual en una causa colectiva que nunca abandonó.

El último tramo en Catamarca

Instalada en Valle Viejo junto a su hija Roxana desde los años 90, Coca continuó activa, brindando testimonios en juicios y participando en actividades culturales. Apenas el pasado 28 de febrero, había celebrado su centenario rodeada de afectos y compañeros de militancia en Villa Dolores, reafirmando que, a pesar de las décadas transcurridas, su convicción permanecía intacta.

Su partida se produce en una fecha de enorme carga simbólica para el país, reforzando la importancia de su figura en la historia reciente de la región.