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Lo que comenzó como un gesto de apoyo familiar se convirtió en una trampa financiera y un escenario de violencia doméstica. Liliana Etcheverry y su esposo, ambos trabajadores bahienses, enfrentan hoy un embargo que consideran "impagable" tras haber respaldado la compra de un vehículo para su hijo, quien abandonó el plan de pagos y cortó todo vínculo con sus padres.


Los números de la asfixia

La situación económica de la pareja ha llegado a un punto crítico debido a las condiciones del embargo ejecutado por la concesionaria:

La deuda escaló hasta los 200 millones de pesos. El matrimonio destina mensualmente un millón de pesos de sus salarios (repartido entre ambos) solo para cubrir intereses.

Denuncian que se les aplica un 400% de interés, lo que convierte el saldo en una cifra inalcanzable, equivalente al valor de seis vehículos nuevos.

Un entorno de violencia y siniestros

El conflicto no es solo monetario. Liliana relató que, al intentar dialogar con su hijo para resolver la situación, fue víctima de intentos de agresión física e insultos. Esta ruptura familiar, sumada a la presión judicial, derivó en un cuadro de depresión que requiere asistencia profesional.

Para agravar el panorama, el vehículo que originó la deuda ya no representa un activo de recuperación: fue destruido en un choque por una tercera persona que conducía bajo los efectos del alcohol, dejando a los garantes sin margen de maniobra.

El pedido de auxilio legal

Ante lo que consideran una injusticia por la desmesura de los intereses, la damnificada hizo un llamado público a la comunidad jurídica. Su objetivo no es eludir el compromiso, sino lograr una renegociación justa que les permita seguir viviendo.

"Mi intención es pagar, pero en estas condiciones nunca vamos a terminar", expresó Liliana, quien incluso manifestó su deseo de recibir asesoramiento de figuras legales de alto perfil para frenar lo que describe como un "abismo financiero".