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La historia de María Inés ha puesto rostro a una de las facetas más dolorosas de la crisis económica en Argentina: la de los adultos mayores que, tras una vida de servicio, no logran cubrir sus necesidades básicas. A sus casi 90 años, esta exmaestra normal y profesora de inglés se ha visto obligada a instalarse en las calles porteñas para vender artesanías y así evitar el desalojo.


Una vida dedicada a la educación

María Inés no es solo una vendedora ambulante; es una profesional con una vasta trayectoria pedagógica. Durante décadas, formó a generaciones de estudiantes, apoyada en una herencia cultural que le permite hablar inglés con fluidez británica. "Mi padre era de Escocia", explica con orgullo en un idioma que todavía domina a la perfección, evidenciando una formación académica que hoy parece no tener peso ante su situación previsional.

El arte como herramienta de supervivencia

Frente a una jubilación que califica de "indigna", la docente ha recurrido a su creatividad para subsistir. En su puesto improvisado, ofrece miniaturas de sillas fabricadas con palitos de madera, piezas artesanales que construye con paciencia para intentar reunir el dinero necesario para:

·Vivienda: El pago del alquiler, que consume la mayor parte de sus haberes.

·Salud: La compra de medicamentos esenciales para su edad.

·Alimentación: Cubrir la canasta básica que su ingreso fijo ya no alcanza a costear.

Un símbolo de la precariedad del sector pasivo

El caso cobró notoriedad luego de que su testimonio fuera difundido por el creador de contenido Netanel Sitt, disparando una inmediata ola de indignación y solidaridad. La imagen de una profesora bilingüe vendiendo manualidades en la acera se convirtió en un potente recordatorio del desamparo que sufren miles de jubilados.

Mientras la comunidad se organiza para brindarle ayuda material y habitacional, la historia de María Inés permanece como un testimonio urgente sobre la falta de estabilidad para quienes dedicaron su vida a la educación pública y privada del país.