Mientras el incendio en la provincia de Chubut ya devora más de 35.000 hectáreas, los más de 500 brigadistas que enfrentan las llamas en el Parque Nacional Los Alerces han decidido romper el silencio. Detrás de las imágenes heroicas y el agradecimiento de los vecinos, existe una realidad de contratos basura y sueldos que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas.
Sueldos de pobreza para tareas de riesgo
Hernán Mondino, delegado del sector, describe un panorama desolador: un brigadista que recién comienza en la Patagonia percibe aproximadamente $860.000 (incluyendo el plus por zona desfavorable). Sin embargo, en otras regiones del país, ese monto desciende drásticamente a los $600.000, cifras que resultan insuficientes para quienes arriesgan la vida en jornadas agotadoras.
"Estamos en emergencia salarial. De la misma forma que el fuego es una urgencia, nuestra subsistencia también lo es", sentenció Mondino.
Los tres pilares del reclamo:
Los combatientes han unificado su lucha en tres puntos fundamentales:
1.Estabilidad Laboral: Denuncian que la planta permanente es inexistente. Incluso trabajadores con 20 años de servicio siguen bajo contratos temporales que permiten el despido sin indemnización.
2.Recomposición Salarial: La falta de pago digno está provocando una fuga de personal. En el último año, decenas de brigadistas renunciaron por no poder sostener a sus familias, dejando los parques nacionales con menos protección.
3.Régimen Jubilatorio Especial: Exigen una jubilación anticipada que reconozca el desgaste físico y el peligro constante de trabajar en ambientes hostiles y tóxicos.
El Estado bajo la lupa
Tras la viralización de sus reclamos, las autoridades de Parques Nacionales mantuvieron un encuentro con los trabajadores, comprometiéndose a dar una respuesta en un plazo de diez días. Los brigadistas advierten que, si bien no abandonarán la primera línea de combate contra el fuego, tampoco permitirán que el Gobierno continúe ignorando sus derechos básicos.
Para los trabajadores, es momento de que el reconocimiento que reciben en redes sociales y medios de comunicación se transforme en estabilidad real y un salario profesional, acorde a una labor que el cambio climático vuelve cada día más esencial y peligrosa.
