La región andina de Río Negro atraviesa una de las crisis hídricas más severas de su historia, superando récords de sequía de las últimas cuatro décadas. Según datos del Departamento Provincial de Aguas (DPA), el lago Nahuel Huapi presenta en este inicio de 2026 una bajante de 90 centímetros respecto a su cota media histórica, un fenómeno impulsado por la falta de precipitaciones y un aumento atípico de la temperatura.
El impacto de la escasez pluvial
Durante 2025, el régimen de lluvias en la cordillera sufrió un retroceso drástico:
·Precipitación anual: Se registraron apenas 450 milímetros, frente al promedio histórico de 800 milímetros.
·Enero crítico: Mientras que en veranos secos anteriores llovían entre 30 y 40 milímetros, este enero no se han alcanzado siquiera los 5 milímetros.
Comparativa: 1983, 1998 y 2021 vs. 2026
Aunque la provincia ha enfrentado sequías anteriormente, el delegado regional del DPA, Matías Tormann, advirtió que el escenario actual es más complejo debido al factor térmico. La temperatura media en la zona se elevó de los 17°C (promedio de episodios previos) a los 19°C actuales, lo que acelera los procesos de evaporación y reduce la recuperación de las cuencas.
Riesgo en las costas: El peligro del veril
La bajante extrema ha modificado la fisonomía de las playas y genera un riesgo latente para turistas y residentes. Al descender el nivel del agua, el veril (la pendiente pronunciada donde comienza la profundidad) se encuentra ahora a pocos metros de la orilla.
Advertencia de seguridad: Las autoridades solicitan extrema precaución al ingresar al agua, ya que la profundidad aumenta de forma repentina en zonas que habitualmente eran bajas. La combinación de aguas más cálidas y costas inestables obliga a reforzar la vigilancia de guardavidas y fuerzas de seguridad.
