La Justicia de la provincia de Buenos Aires dictó sentencias que marcan un cambio de paradigma. Por un lado, se establece el costo real de crianza como base para los alimentos; por otro, se condena a un empresario a resarcir a un hijo no reconocido durante casi cuatro décadas.
El ámbito judicial argentino vive una transformación profunda en materia de derecho de familia. Dos fallos recientes en territorio bonaerense han puesto fin a viejas prácticas que solían perjudicar a las madres convivientes y a los hijos que reclaman su identidad.
Adiós al Salario Mínimo: el valor real de criar
Históricamente, las cuotas alimentarias se fijaban en relación al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) o a un porcentaje del sueldo del progenitor no conviviente. Sin embargo, un nuevo fallo determinó que estas cifras suelen quedar desfasadas frente a la inflación y los gastos reales.
Los jueces establecieron que la cuota debe actualizarse según el Índice de Crianza (IC) publicado mensualmente por el INDEC. Este índice mide tanto el costo de los bienes y servicios básicos como el valor económico del tiempo de cuidado.
Puntos clave del fallo:
·Cuidado como valor: Se reconoce que el tiempo que un progenitor dedica a la atención del niño tiene un valor monetario que debe ser compensado por la otra parte.
·Sin excusas por otros hijos: El tribunal rechazó el argumento de reducir la cuota por tener nuevos hijos, recordando que "la obligación parental es plena" para cada uno de ellos.
Reparación histórica: una casa por 38 años de silencio
En un segundo fallo que ha generado gran repercusión, la Justicia condenó a un empresario a comprarle una vivienda a su hijo biológico, a quien se negó a reconocer durante 38 años.
La sentencia no solo aborda la filiación, sino que avanza sobre el daño moral y material. El magistrado entendió que la falta de reconocimiento privó al hijo de oportunidades, estabilidad y un nivel de vida acorde al patrimonio de su padre biológico durante casi cuatro décadas. Este fallo sienta un precedente sobre cómo la justicia puede "reparar" la ausencia de un progenitor mediante la transferencia de bienes que garanticen la vivienda del hijo afectado.
