El Gobierno británico ha puesto en marcha un ambicioso plan para restringir el acceso de los adolescentes a las plataformas digitales. Siguiendo el modelo recientemente adoptado por Australia, Londres busca frenar los efectos nocivos de algoritmos diseñados para la adicción y proteger la salud mental de los menores de 16 años.
El cronograma de la medida
Antes de avanzar con una ley definitiva, el Ejecutivo liderado por el primer ministro ha trazado una hoja de ruta que incluye consenso social y recolección de evidencia:
1.Consulta Ciudadana: El primer paso será una convocatoria pública para que padres, tutores y jóvenes expresen sus opiniones sobre el impacto de plataformas como TikTok, Instagram y YouTube.
2.Misión Diplomática: Funcionarios británicos viajarán a Australia para analizar los resultados preliminares de la normativa vigente en ese país desde diciembre pasado, buscando identificar desafíos técnicos y sociales.
3.Votación Parlamentaria: La iniciativa coincide con el debate en la Cámara de los Lores sobre una enmienda a la Ley de Bienestar Infantil y Escuelas, que daría el marco legal para ejecutar la prohibición en un plazo de un año.
Los objetivos centrales del bloqueo
La normativa no solo apunta a la edad de ingreso, sino a modificar el funcionamiento de las empresas tecnológicas:
·Erradicar el "scroll infinito": Se busca eliminar las interfaces que propician comportamientos compulsivos y adictivos.
·Privacidad y datos: Establecer límites estrictos a la recopilación de información personal de menores por parte de los gigantes de Silicon Valley.
·Seguridad Online: Reducir la exposición a contenidos inapropiados y al ciberacoso.
De aprobarse la enmienda, el Reino Unido se convertiría en la segunda gran potencia occidental en imponer un límite de edad tan estricto para el uso de servicios en línea, marcando un precedente en la regulación de la economía de la atención.
