En una expedición autogestionada que desafió las ráfagas de la Patagonia, un pescador regional alcanzó lo que muchos consideran el "santo grial" de la temporada: un ejemplar de trucha marrón que rozó la decena de kilogramos. El hallazgo tuvo lugar en un tramo estratégico del río Limay, consolidando a este curso de agua como el epicentro de la pesca de élite en la región.
La expedición: estrategia y aislamiento
Lejos de los circuitos comerciales y las excursiones guiadas, Javier Fernández y un acompañante optaron por una travesía de carácter particular. La estrategia fue clara: realizar un drift propio y acampar en las márgenes del río para acceder a sectores con baja presión de pesca, específicamente en el área situada entre la represa Pichi Picún Leufú y el embalse Ramos Mexía.
A pesar de enfrentarse al "viento de abajo" —una condición climática que sopla en dirección opuesta a la corriente y dificulta la navegación de las balsas—, los pescadores lograron identificar los pozones donde se refugiaban los grandes ejemplares.
El pesaje: dimensiones que rompen el molde
El ejemplar capturado no solo destacó por su bravura, sino por sus métricas oficiales, que superan ampliamente la media de la zona:
·Longitud: 88 centímetros.
·Circunferencia: 57 centímetros.
·Peso estimado: Mediante la fórmula técnica de cálculo ictícola, el pez arrojó un peso aproximado de 10 kilogramos.
"En la actualidad, un ejemplar de 5 o 6 kilos se considera una captura excelente en este tramo. Este pez, de casi 10 kilos, simplemente rompe cualquier expectativa previa", detalló Fernández tras la experiencia.
El debate técnico: la reivindicación del Spinning
Un punto disruptivo de esta historia fue el método de captura. Si bien el equipo utilizaba mayoritariamente la pesca con mosca (fly fishing), el ejemplar récord fue obtenido mediante spinning ultraliviano.
Esta técnica, a menudo mirada con recelo por los puristas de la mosca, demostró ser la herramienta definitiva ante el clima adverso. Al utilizar señuelos pequeños y líneas finas con equipos de baja resistencia, el pescador logró una presentación efectiva en medio del viento fuerte, generando una batalla de alta intensidad antes de arrimar la pieza a la balsa.
Compromiso ambiental
Fiel a las normas de la pesca deportiva patagónica, el ejemplar fue manipulado con extremo cuidado. Tras el registro fotográfico y la toma de medidas, la trucha fue reoxigenada y devuelta a la corriente en óptimas condiciones de salud, garantizando la preservación de la genética de estos gigantes del Limay.
