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Tras ser sometida a un trasplante de corazón en el Hospital Italiano, la pequeña de Picún Leufú no logró superar las complicaciones del postoperatorio. Su historia conmovió a la provincia y reinstaló en la agenda pública la importancia del gesto solidario de donar.

La provincia de Neuquén se ve envuelta en un profundo pesar tras confirmarse, este sábado por la noche, el fallecimiento de Bianca. La niña, cuya valentía frente a una cardiopatía severa movilizó a miles de personas en cadenas de oración y campañas de difusión, partió luego de que su salud se deteriorara críticamente en las últimas 24 horas.

Un postoperatorio de alta complejidad

Bianca se encontraba en una ventana de observación de 72 horas, considerada vital por los especialistas tras recibir un nuevo corazón. Aunque durante la mañana del sábado los reportes médicos permitían sostener una cautelosa esperanza, el cuadro clínico sufrió una complicación irreversible durante la tarde.

Fue su madre, Nadia Peyrano, quien comunicó la noticia con un mensaje que sintetiza el final de una larga batalla: "Se fue. Su corazoncito se paró".

El legado: conciencia sobre la donación

Más allá del desenlace, el caso de Bianca deja una huella profunda en la comunidad de Picún Leufú y en todo el Alto Valle. Su familia, a pesar de la pérdida, ha sido enfática en destacar el valor de la donación de órganos como un acto de humanidad suprema.

·El gesto del donante: La madre de la niña subrayó la nobleza de la familia anónima que, en medio de su propio duelo, permitió que el trasplante se llevara a cabo.

·Impacto social: La historia de Bianca funcionó como un recordatorio de que la lista de espera del INCUCAI representa historias de vida que dependen de la solidaridad colectiva.

·Resiliencia comunitaria: Durante meses, los vecinos de la región acompañaron el proceso, demostrando una cohesión social que hoy se transforma en un silencioso respeto por el duelo de la familia.