En apenas los primeros días del año, el sector privado ha registrado la pérdida de más de 300 puestos de trabajo formales. Desde el cese de operaciones industriales en Buenos Aires y La Rioja hasta la insolvencia de cadenas comerciales, la reestructuración económica golpea con fuerza la estabilidad del empleo en diversos puntos del país.
El comienzo del año 2026 ha encendido las alarmas en el mercado de trabajo argentino. Lo que originalmente se proyectaba como un periodo de estabilización ha mutado en una secuencia de cierres de plantas, reestructuraciones corporativas y retiros del mercado que afectan a sectores estratégicos, desde la industria alimenticia y textil hasta el comercio farmacéutico.
La industria en retirada: de la producción a la importación
El sector industrial es uno de los más afectados por procesos de optimización de costos y pérdida de competitividad. Un caso emblemático es el de la multinacional Lamb Weston, que confirmó el cierre definitivo de su planta en Munro para concentrar su capacidad operativa en una unidad tecnológicamente superior en Mar del Plata. Esta decisión dejó a aproximadamente 100 familias sin sustento en el área bonaerense.
Por otro lado, la crisis textil en el interior del país refleja un cambio profundo en la actividad. Hilados S.A., perteneciente al Grupo TN Platex, cerró su planta de confección en La Rioja, despidiendo a 70 trabajadores. Voceros del sector vinculan este fenómeno a una combinación de factores: una fuerte recesión interna y una apertura de importaciones que ha llevado a diversas firmas a abandonar la fabricación local para volcarse a la importación de productos terminados.
Insolvencia y conflictos gremiales
El impacto no se limita a la producción de bienes, sino que alcanza también al comercio minorista. La cadena Farmacias del Dr. Ahorro atraviesa una crisis financiera terminal que ya derivó en el cierre de al menos 10 sucursales y la desvinculación de unos 90 empleados. Con deudas millonarias en cheques rechazados y un desabastecimiento provocado por la pérdida de crédito comercial, la firma de capitales mexicanos analiza incluso su retiro definitivo del país.
En paralelo, el sector petroquímico sumó tensión con el caso de Sealed Air, que confirmó el despido de 65 trabajadores en el marco de una optimización global de recursos. La medida, que implicó una reducción cercana al 40% de su personal, derivó en un paro por tiempo indeterminado tras el fracaso de las negociaciones con los gremios, manteniendo la planta totalmente paralizada.
Este escenario de fragilidad laboral mantiene en vilo a las economías regionales y al sector sindical. Mientras las corporaciones apuestan por la tecnificación o el cambio de modelo hacia la importación para sostener la rentabilidad, el empleo privado formal retrocede, marcando un inicio de año complejo para el panorama social y productivo de la Argentina.
