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El primer ministro indio anunció que el grupo alcanzó un consenso de cara a la declaración final de la cumbre. Se trata de un compromiso inesperado por las diferencias en temas como la guerra de Ucrania, la responsabilidad en la lucha contra el cambio climático o la reestructuración de la deuda.


El primer ministro indio, Narendra Modi, anunció este sábado que el G20 alcanzó un consenso entre sus miembros de cara a la declaración final de la cumbre en Nueva Delhi, un compromiso inesperado por la división del grupo en temas como la guerra de Ucrania, la responsabilidad en la lucha contra el cambio climático o la reestructuración de la deuda.

"Gracias al duro trabajo de nuestro equipo, y con su apoyo, hay un consenso sobre la declaración", anunció el líder del país anfitrión, sin dar detalles del texto, que oficialmente será divulgado el domingo en el cierre del encuentro.

"Anuncio la adopción de la declaración", agregó con un martillazo ceremonial al inaugurar la segunda sesión del día en la sala de reuniones del Bharat Mandapam, el centro de convenciones y exhibiciones internacionales que es sede de la cumbre.

Los gobernantes llegaron a Nueva Delhi divididos sobre temas clave como la invasión rusa contra Ucrania, el objetivo de abandonar gradualmente los combustibles fósiles y la reestructuración de la deuda mundial, lo que dificultaba a priori que haya una declaración final, algo que sí se consiguió el año pasado en la cumbre de Bali (Indonesia).

El negociador del país anfitrión, Amitabh Kant, afirmó que los debates de este sábado resultaron ser los más "ambiciosos" en la historia del foro de las 20 mayores economías globales.

"Hemos más que duplicado el trabajo sustantivo en comparación a presidencias anteriores", escribió Kant en la red social X, antes llamada Twitter.

El lenguaje empleado para referirse al conflicto en Ucrania era el principal escollo, como ya sucedió el año pasado, cuando la declaración final dijo que "la mayoría de los miembros" condenaba enérgicamente la guerra lanzada por Rusia.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo chino, Xi Jinping, no viajaron a Nueva Delhi (los países estarán representados por el canciller Serguei Lavrov y el primer ministro Li Qiang, respectivamente), pero tampoco dieron muestras hasta ahora de relajar sus posturas, que chocan con las pretensiones de las potencias occidentales.


Los puntos sobre Ucrania
Los líderes del G20 pidieron que la "era actual no sea la de la guerra" en los párrafos de la declaración final de Nueva Delhi dedicados a la situación en Ucrania, que remarca "los distintos puntos de vista" sobre los "efectos negativos" del conflicto en temas alimentarios y energéticos.

En el texto de 37 páginas, los países indicaron que "todos los Estados deben abstenerse de recurrir a la amenaza y el uso de la fuerza para la adquisición de territorio contra la integridad territorial y la soberanía o la independencia política de cualquier Estado".

"El uso o la amenaza de armas nucleares es inadmisible", subrayaron, ante la tensión sobre la utilización de este armamento que volvió a generar la guerra.

"Pusimos de relieve el sufrimiento humano y los efectos negativos añadidos de la guerra en Ucrania en relación con la seguridad alimentaria y energética mundial, las cadenas de suministro, la estabilidad macrofinanciera, la inflación y el crecimiento, lo que ha complicado el entorno político de los países, especialmente de los países en desarrollo y menos desarrollados que aún se están recuperando de la pandemia", indica la declaración.
Sobre este punto, el texto aclara que "hubo diferentes puntos de vista y evaluaciones de la situación", lo que refleja la división que existe en el grupo, como ya sucedió el año pasado en la cumbre de Bali (Indonesia), cuando la declaración final dijo que "la mayoría de los miembros" condenaba enérgicamente la guerra lanzada por Rusia.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo chino, Xi Jinping, no viajaron a Nueva Delhi (los países estarán representados por el canciller Serguei Lavrov y el primer ministro Li Qiang, respectivamente), pero tampoco dieron muestras hasta ahora de relajar sus posturas, que chocan con las pretensiones de las potencias occidentales.

Sí hubo consenso en "apreciar los esfuerzos" de Turquía y la ONU por el acuerdo que permitió crear un corredor seguro en el mar Negro para exportar los cereales ucranianos bloqueados por la guerra y los fertilizantes rusos afectados por las sanciones de las potencias occidentales ante la invasión.

"Pedimos su aplicación plena, oportuna y efectiva para garantizar las entregas inmediatas y sin obstáculos de cereales, productos alimenticios y fertilizantes/insumos desde la Federación Rusa y Ucrania. Esto es necesario para satisfacer la demanda de los países en desarrollo y menos desarrollados, en particular los de África", resaltaron.

El pacto de alimentos, firmado el 22 de julio del año pasado, permitió sacar de la zona de conflicto casi 33 millones de toneladas de granos, incluyendo 725.000 toneladas para el Programa Mundial de Alimentos de la ONU destinados a la población de Afganistán, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán y Yemen.

Más allá de la ayuda directa a estos países necesitados y la venta a otros en vías de desarrollo en África y Medio Oriente, el desbloqueo a las exportaciones fue clave para bajar los precios mundiales en el trigo, maíz, cebada y aceite de girasol.

El 17 de julio, Rusia anunció que se retiraba porque no se habían cumplido las exigencias que venía formulando para volver a prorrogarlo, incluyendo que se le permitiera exportar fertilizantes pese a las sanciones occidentales.

"Nos uniremos en nuestro esfuerzo por abordar el impacto adverso de la guerra en la economía mundial y acogeremos con satisfacción todas las iniciativas pertinentes y constructivas que apoyen una paz global, justa y duradera en Ucrania", indica la declaración alcanzada por los líderes del G20 en India.

Brasil y China, dos miembros del foro, presentaron en los últimos meses sus propias propuestas de paz, pero ambas iniciativas fueron criticadas por Kiev y sus aliados occidentales.

"La era de hoy no debe ser la de la guerra", concluye el texto final presentado en Nueva Delhi.
Energías renovables
Los líderes del G20 evitaron hacer un llamado a abandonar los combustibles fósiles, pese a que su declaración contiene advertencias sobre la crisis climática, pero, a cambio, acordaron triplicar la capacidad mundial de generar energías renovables antes de 2030.

Los 20 países más ricos remarcaron la importancia de "acelerar los esfuerzos para una eliminación del carbón como fuente de energía", después de que un informe de la ONU señalara el viernes que el abandono de los combustibles fósiles es "indispensable" para alcanzar la meta de cero emisiones netas.

En ese sentido, se comprometieron a facilitar el acceso a los países en desarrollo a financiación de bajo costo para las tecnologías energéticas limpias y sostenibles, así como a redoblar los esfuerzos para "eliminar progresivamente y racionalizar, a medio plazo, las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles".

La declaración final de la cumbre alcanza acuerdos mínimos en materia climática y otros temas, en un reflejo de las divisiones en el bloque de las 20 grandes economías.

El grupo llamó a "aumentar rápida y sustancialmente" la inversión y el financiamiento climático y pidió más recursos para ayudar a los países en desarrollo a hacer una transición verde para alcanzar las metas, informó la agencia de noticias AFP.

El comunicado solicitó también a los países ricos cumplir sus compromisos de ayudar a las naciones vulnerables a adaptarse al cambio climático, e instó a las instituciones financieras multilaterales a establecer metas más ambiciosas de financiamiento.

Asimismo, los miembros del grupo anunciaron su respaldo a los esfuerzos para triplicar la capacidad global de energías renovables para 2030. El G20 "realizará y alentará esfuerzos para triplicar la capacidad de energías renovables", según la declaración conjunta.

"Nos comprometemos a acelerar con urgencia nuestras acciones para abordar la crisis y los desafíos ambientales, incluido el cambio climático", agregó el texto final de la cita.

La lucha contra el cambio climático es un punto clave en la cumbre del G20, cuyos miembros son responsables del 80% de las emisiones globales de CO2.

Las economías del G20 agrupan el 90% del PBI y suman además el 80% de las emisiones globales de CO2, por lo que sus acciones son consideradas críticas tanto para reducir las emisiones globales de combustibles fósiles como para apoyar la transición de países menos desarrollados.

Por eso, los expertos consideran que es fundamental que los líderes del G20 establezcan medidas como fijar una fecha límite para comenzar a reducir todos los combustibles fósiles.