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Cancambria Exploración sumó una nueva concesión denominada “El Ceibo 4” en el norte de la provincia. El proyecto busca explotar mediante disolución subterránea un mineral estratégico para el agro global, reactivando el potencial de la Cuenca Neuquina.

El mapa productivo de la provincia de Neuquén sumó un nuevo hito que consolida la diversificación de su matriz extractiva. Mientras la atención pública suele concentrarse en la actividad de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales, el desarrollo de la minería metalífera y de minerales industriales avanza a paso firme en el norte del territorio. En las últimas horas, se oficializó que la compañía canadiense Cancambria Exploración —subsidiaria local de la corporación Argentina Potash— inscribió formalmente su cuarta mina en la provincia.

La nueva pertenencia minera, bautizada como “El Ceibo 4”, abarca una superficie de casi 1.500 hectáreas ubicadas en la zona de Buta Ranquil, dentro del Departamento Pehuenches. Con esta última incorporación, reflejada en la publicación del Boletín Oficial provincial, la firma extranjera ya consolida un bloque de derechos exclusivos de exploración y explotación que supera las 44.000 hectáreas en la región.
La riqueza oculta en la Cuenca Neuquina

El potasio es un insumo de alta demanda internacional, considerado un componente crítico y esencial para la elaboración de fertilizantes a gran escala destinados a mejorar el rendimiento de los suelos agrícolas. A pesar de que la Cuenca Neuquina alberga uno de los reservorios de potasio más importantes de la región —descubierto originalmente en el año 1975—, la Argentina arrastra la paradoja de importar la casi totalidad del cloruro de potasio que consume su sector agropecuario debido a la falta de desarrollos comerciales locales maduros.

La propuesta corporativa de la firma junior apunta a revertir ese esquema mediante un plan de inversión de largo alcance. Las proyecciones técnicas que maneja la operadora estiman reservas certificadas capaces de sostener un horizonte de explotación por más de un siglo, fijando como meta de máxima una capacidad de extracción cercana al millón de toneladas anuales de cloruro de potasio listo para su comercialización en los mercados globales.
Extracción por disolución: la apuesta tecnológica

Uno de los ejes centrales del proyecto radica en la metodología de ingeniería propuesta para la obtención del recurso, desmarcándose de los esquemas tradicionales de la actividad minera:

Sin megaminería a cielo abierto: El sistema prescinde por completo de la utilización de detonaciones con explosivos o grandes excavaciones en superficie.

Inyección de agua: La técnica elegida se basa en la minería por disolución, consistente en la inyección de agua a alta temperatura a profundidades específicas para diluir el mineral en el subsuelo.

Bombeo y procesamiento: Una vez licuado, el potasio es bombeado hacia la superficie para su posterior secado y procesamiento industrial, un mecanismo que los técnicos defienden por su bajo impacto ambiental y su compatibilidad operativa con las instalaciones hidrocarburíferas que ya conviven en los bloques linderos.

Plazos legales en el trámite administrativo

Tras la publicación legal del trámite, la Dirección Provincial de Minería y el Estado neuquino abrieron una ventana temporal de 60 días corridos destinada a recibir oposiciones, impugnaciones u objeciones técnicas por parte de terceros que consideren afectados sus derechos territoriales o ambientales.

Superada esta instancia administrativa y ambiental sin observaciones de fondo, la compañía canadiense quedará en condiciones operativas de consolidar su hegemonía sobre el bloque norteño y poner en marcha las fases preliminares de una actividad que promete instalar un nuevo polo económico en la región de Pehuenches.