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La tregua virtual en La Libertad Avanza volvió a quebrarse. El comunicador y referente del espacio "Las Fuerzas del Cielo", Daniel Parisini —conocido en redes sociales como "Gordo Dan"—, reavivó la polémica en torno a la filtración de una cuenta de Instagram atribuida al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, desde la cual se replicaba contenido crítico hacia el propio Gobierno nacional.

A pesar de que el presidente Javier Milei intentó dar por cerrado el conflicto calificándolo como una maniobra "prefabricada" para perjudicar al legislador riojano, Parisini rechazó públicamente esa hipótesis durante su habitual emisión de streaming en la plataforma Carajo. El conductor afirmó de manera tajante que el perfil pertenecía efectivamente a Menem y sugirió que el jefe de Estado fue engañado por su entorno.
El cruce de versiones y el pedido de pruebas

La controversia escaló luego de que Milei explicara en una entrevista televisiva que el publicista Santiago Oría le había exhibido un informe técnico audiovisual que demostraría la existencia de un montaje digital. Ante esto, Parisini lanzó un desafío abierto:

Exigencia de transparencia: El streamer instó a Oría a hacer público dicho material para que la ciudadanía pueda evaluar los argumentos.

Compromiso público: Aseguró que, de presentarse pruebas convincentes, no tendría inconvenientes en retractarse, aunque remarcó que modificar la explicación inicial —donde el entorno de Menem había culpado a un error de su community manager— le resta credibilidad a la nueva postura oficial.

Postura firme: "No se puede tomar de pelotuda a la gente; las caretas ya se cayeron", sentenció el militante digital.

Origen y evolución de la disputa en las redes

El foco del conflicto se inició el fin de semana, cuando se viralizaron capturas de pantalla que vinculaban un perfil asociado a Menem con la difusión de una publicación opositora del usuario @ciberperiodista. La inmediata baja de la cuenta investigada desató la furia del asesor presidencial Santiago Caputo, quien arremetió con dureza en sus plataformas alternativas, sugiriendo que la eliminación del usuario solo ratificaba su autenticidad.

La discusión en las redes sociales también involucró a la diputada nacional Lilia Lemoine, quien intentó minimizar el impacto del desliz informático y cuestionó la conveniencia de dirimir las diferencias de criterios de manera expuesta en el entorno digital. Por su parte, Parisini le retrucó exhibiendo archivos digitales respaldados que supuestamente probaban la vinculación del entorno de la presidencia de la Cámara baja con la cuenta cuestionada.
Respaldos y antecedentes de una convivencia compleja

Tras los cruces, Santiago Caputo buscó encuadrar la discusión reafirmando su lealtad absoluta y vertical hacia el conductor del Poder Ejecutivo. El influyente estratega gubernamental remarcó en sus canales de comunicación que su permanencia en la estructura del Estado está supeditada exclusivamente a la voluntad de Javier Milei y que mantendrá su postura confrontativa hacia cualquier sector que obstaculice el proyecto oficial, sin importar las repercusiones internas.

Este choque en el ecosistema de plataformas no representa un hecho aislado, sino que se suma a fricciones previas entre el núcleo de militancia digital que coordina Caputo y los sectores territoriales alineados con la Secretaría General de la Presidencia, conducida por Karina Milei. El mes pasado, las diferencias operativas ya habían quedado expuestas tras las derivaciones judiciales que afectaron a varios usuarios de la red X debido a presuntas hostilidades dirigidas hacia dirigentes de la estructura partidaria bonaerense.