La justicia investiga un presunto perjuicio millonario al Estado mediante el uso de tarjetas de crédito corporativas para consumos personales y adelantos en efectivo. El fiscal Ramiro González formalizó la acusación contra el exfuncionario.
El asesor del oficialismo, Demian Reidel, quedó formalmente imputado en una causa penal que investiga el desvío de fondos en Nucleoeléctrica Argentina S.A..
El dictamen, presentado ante el juzgado de Daniel Rafecas, sostiene que durante su gestión se habrían validado gastos por un total de U$S 313.000 que no guardan relación con la actividad de la compañía estatal.
El detalle de los consumos bajo sospecha
La investigación judicial pone el foco en la utilización de un centenar de plásticos corporativos para costear un estilo de vida ajeno a la función pública. Según el expediente, los fondos de la empresa —dependiente del Ministerio de Economía— se utilizaron para:
·Turismo y lujo: Estadías en hoteles de cinco estrellas en destinos como Singapur, Viena, Washington, Miami y San Francisco.
·Compras en el exterior: Gastos por casi U$S 6.000 en free shops y adquisiciones en tiendas de indumentaria como Adidas, Primark y El Corte Inglés.
·Esparcimiento: Consumos en establecimientos nocturnos, incluyendo un pub en Madrid por un monto de U$S 765.
·Retiros de capital: Adelantos de dinero en efectivo que superan los $60 millones.
El paso de Reidel por la gestión pública
Reidel estuvo al frente de la operadora de centrales nucleares entre el 23 de abril de 2025 y el 9 de febrero de 2026. Su salida se produjo en medio de cuestionamientos por supuestos sobreprecios en contrataciones, siendo sucedido por Juan Martín Campos. Previamente, se desempeñó como Jefe del Consejo de Asesores del Ejecutivo.
La defensa del imputado
Pese a la imputación, el exfuncionario sostiene su inocencia de manera categórica. A través de sus declaraciones, Reidel argumentó que:
Sus resúmenes personales no reflejan gastos particulares y que la cifra total surge de una "mezcla" de todos los usuarios de la empresa.
Atribuyó las denuncias a una operación de "mala fe" y solicitó que se audite "hasta el último peso" para demostrar que su actividad fue estrictamente laboral.
La justicia ahora deberá determinar si Reidel, en su carácter de titular de la firma, fue el autor o el responsable de autorizar estos movimientos financieros que, para la fiscalía, resultan "ajenos a cualquier finalidad institucional".
