Imagen

La diplomacia internacional enfrenta su prueba más difícil en décadas. Con el reloj corriendo hacia el vencimiento del plazo impuesto por Washington, la retórica entre Estados Unidos e Irán ha escalado a niveles de preguerra. El eje del conflicto sigue siendo el control del Estrecho de Ormuz y el programa nuclear persa, pero las consecuencias ahora amenazan con desestabilizar por completo el mercado energético global.

La advertencia de Washington: "Un cambio de régimen o el caos"

El presidente Donald Trump ha endurecido su discurso, utilizando sus plataformas digitales para enviar un mensaje contundente: si Irán no cede antes de las 21:00 (hora argentina), la respuesta militar será devastadora.

Se ha planteado la posibilidad de bombardeos sobre infraestructura civil crítica, como centrales eléctricas y puentes, con el objetivo de neutralizar la capacidad operativa del país.

Trump calificó la situación como el fin de "47 años de extorsión", sugiriendo que la llegada de nuevas figuras al poder en Irán podría ser la única vía para evitar un desenlace fatal.

“Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionario maravilloso, ¿quién sabe? Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”, escribió

La contraofensiva de Teherán: El petróleo como arma

Desde Irán, la Guardia Revolucionaria ha dejado claro que no retrocederán. Su estrategia de defensa no se limita a las fronteras nacionales, sino que apunta a golpear los intereses económicos de Estados Unidos y sus aliados regionales.

El portavoz militar iraní advirtió que cualquier agresión resultará en el bloqueo del flujo de crudo y gas de la región por años. Luego indicó que si EEUU “cruza las líneas rojas” y cumple sus amenazas, la respuesta militar será contundente

Tasnim aseguró que Irán está preparado para atacar la infraestructura de “Estados Unidos y sus socios” con el objetivo de que “Washington y sus aliados se vean privados del petróleo y el gas de la región durante años”.

El gobierno ha instado a la población, especialmente a los jóvenes, a proteger puntos estratégicos mediante cadenas humanas, mientras aseguran que no iniciarán hostilidades contra civiles a menos que sean atacados primero.

Mientras Qatar advierte que la situación está a minutos de volverse "incontrolable", en el interior de Irán se reportan fracturas políticas. La tensión entre el presidente Masoud Pezeshkian y los altos mandos de la Guardia Revolucionaria evidencia una falta de consenso sobre cómo manejar el alto el fuego, lo que añade una capa extra de incertidumbre a una noche que promete ser histórica para el orden mundial.