Por: Pipo Rossi
Ex oficialistas, radicales y desprendimientos libertarios confluyen para ocupar el vacío opositor. La jugada proyecta una construcción con ambición territorial.
En medio de mayorías cómodas para el oficialismo, emergió Neuquén República, un interbloque que reúne cinco bancas con procedencias distintas pero una lectura común del momento político.
El espacio tiene nombres propios y trayectorias que explican su aparición. César Gass es la figura de mayor experiencia en el plano legislativo. Radical, con años de gran desempeño y recorrido parlamentario, se convirtió en el articulador de este nuevo esquema. Supo transitar brillantemente distintas etapas de la política neuquina y hoy encarna un discurso que combina institucionalidad con una crítica cada vez más firme a la falta de equilibrio en el sistema provincial.
A su lado se ubica Brenda Buchiniz, con origen en el espacio Cumplir, una de las expresiones que canalizó el fenómeno libertario en la provincia. Su incorporación le da al interbloque un vínculo directo con el electorado que irrumpió desde el desencanto.
En este nuevo armado intenta correrse del lugar de outsider puro para integrarse a una construcción con mayor densidad.
El núcleo se completa con María Cecilia Papa, Mónica Guanque y Federico Méndez. Los tres formaron parte del entramado político que avanzó en 2023 en su llegada al poder.
Ese dato no es menor. Neuquén República no surge desde afuera del sistema, sino desde una fisura interna del oficialismo ampliado.
En el recinto, la estrategia es selectiva. Los socios no buscan confrontar de manera permanente, pero marcan diferencias.
Apuntan a instalar temas donde el oficialismo se vea obligado a responder. Energía, distribución de recursos y vínculo con Nación aparecen como ejes donde pretenden marcar diferencias al Movimiento Popular Neuquino (MPN).
La idea es construir presencia sin caer en la oposición automática.
La jugada no se limita al ámbito legislativo.
Tienen la decisión de lograr proyección territorial y un primer test en el horizonte cercano.
La ciudad de Neuquén aparece como escenario clave para medir si este armado puede transformarse en volumen electoral.
Lo que hoy es un interbloque busca convertirse en una referencia competitiva.
Neuquén República aparece como una herramienta para ese objetivo.
Funciona como laboratorio donde conviven radicales, ex libertarios y desprendimientos del oficialismo.
Una experiencia que intenta consolidar una avenida con identidad propia, para superar -con identidad bien neuquina- la brecha entre La Neuquinidad y La Libertad Avanza.
El desafío es exigente. Entre la continuidad de Figueroa y el fenómeno Milei, la política neuquina se ordena en torno a polos cada vez más definidos. Este nuevo interbloque apuesta a romper esa lógica.
Todavía en construcción, aspira a instalar una tercera voz en un escenario donde la oposición empieza a reorganizarse.
