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Por primera vez, un tribunal oral analizará el "método contable" del grupo de tareas 3.3.2 para apropiarse de casas, autos y hasta caballos de carrera de los desaparecidos. El exmarino Jorge Radice y su hermana Norma, ambos contadores, están en la mira por montar un entramado inmobiliario con bienes robados en el centro clandestino.


Claves de la causa (Lectura rápida)
·Imputados: Jorge Radice (represor de la ESMA) y su hermana Norma Radice (contadora).
·Delito: Apropiación de bienes de desaparecidos y lavado de activos mediante inmobiliarias y sociedades fantasma.
·El Método: Extorsión bajo tortura para obtener firmas y transferencias de propiedades, autos y barcos.
·Vínculo Político: Se investiga si el botín financió las ambiciones políticas del almirante Emilio Massera.
·Estado Judicial: Elevada a juicio oral; se espera la fijación de fecha por parte del TOF 5.


A medio siglo del 24 de marzo de 1976, la megacausa ESMA se encamina a abrir un capítulo pendiente: el robo de bienes. Aunque el centro clandestino de la Armada es mundialmente conocido por el exterminio y el robo de bebés, el desapoderamiento material de las víctimas fue un engranaje central de su financiamiento que, hasta hoy, permanecía mayormente en la etapa de instrucción.

Del "Pañol" a las inmobiliarias fantasma

Lo que comenzó como una rapiña de electrodomésticos y ropa —que se apilaba hasta el techo en el sector conocido como "Pañol"— derivó rápidamente en una sofisticada ingeniería de robo de activos. Bajo tortura, los detenidos eran obligados a firmar poderes y escrituras de cesión de inmuebles y vehículos.

Para blanquear estos bienes, la Marina no improvisó. Utilizó a sus propios cuadros técnicos, como el entonces teniente de fragata y contador Jorge Radice (conocido como "Gabriel" o "Ruger"). Según la investigación del juez Ariel Lijo, Radice fue el cerebro administrativo que transformó el botín de guerra en un circuito legal.

El entramado societario de los hermanos Radice

La elevación a juicio apunta a un esquema de lavado transnacional donde Norma Radice, hermana del represor y también contadora, habría cumplido un rol fundamental. Juntos habrían gestionado al menos tres inmobiliarias montadas en propiedades robadas a desaparecidos, como las ubicadas en las calles Warnes y Jaramillo de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los activos bajo la lupa se encuentran:

·Inmuebles: Unidades en Besares 2019 y Chacras de Coria, pertenecientes a víctimas del centro clandestino.

·Bienes de lujo: Tres embarcaciones y cinco caballos de carrera robados al desaparecido Conrado Higinio Gómez.

·Empresas: Un complejo esquema de sociedades que permitieron a Norma Radice desarrollar una próspera actividad privada y adquirir numerosos vehículos de alta gama tras el retorno de la democracia.

La conexión Massera y el financiamiento político

La cercanía de Radice con Emilio Eduardo Massera no era solo militar. Como mano derecha del almirante, se sospecha que Radice utilizó parte del dinero obtenido del saqueo para financiar el Partido para la Democracia Social (PDS), el proyecto político con el que Massera pretendía heredar el poder popular tras dejar la Junta Militar.

El juicio: Presión internacional y deudas internas

A pesar de que la elevación a juicio se firmó en 2023, el Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) aún no ha fijado fecha de inicio, dilatado por cuestiones técnicas de embargos. Sin embargo, la presión de organismos internacionales como la ONU y la inminencia del 50° aniversario del Golpe podrían acelerar los tiempos para que, finalmente, los responsables del "robo de guante blanco" de la dictadura se sienten en el banquillo.