Imagen
La escalada bélica desatada a finales de febrero tras las acciones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán ha derivado en lo que la Agencia Internacional de Energía (IEA) califica como la crisis energética más profunda de la historia. Con el bloqueo estratégico del Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial, la Argentina ya enfrenta consecuencias directas en precios, producción y servicios.

El regreso de la presión inflacionaria

El aumento de los combustibles fósiles tiene un efecto traslativo inmediato en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

·Combustibles: Se estima que por cada 10% de suba en surtidor, la inflación general suma 0,4 puntos. Solo este mes, el impacto indirecto ya aportó 0,56 puntos porcentuales.

·Alimentos: Supermercados reportaron subas preventivas de hasta el 3% en proveedores.

·Proyección: Marzo marcaría el retorno al piso mensual del 3%, quebrando la tendencia de desaceleración que el Gobierno intentaba sostener desde el año pasado.

El campo ante una cosecha más costosa

La logística agrícola se ve doblemente afectada en plena recolección de maíz y vísperas de la soja:

·Fletes: El encarecimiento del gasoil eleva el costo de transporte de granos hacia los puertos.

·Insumos: La urea (fertilizante clave) sufrió un salto del 40% en su precio internacional. Dado que Argentina importa un tercio de lo que consume, la pérdida de competitividad para la próxima campaña de trigo es inminente.

El dilema del gas invernal

Pese a la producción de Vaca Muerta, el país sigue dependiendo de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir los picos de demanda en invierno.

·Precios récord: El valor del millón de BTU saltó de US$ 10 a más de US$ 23.

·Riesgo tarifario: Con licitaciones pendientes para abril, el alto costo de los buques metaneros podría trasladarse directamente a las facturas de hogares e industrias, o presionar el gasto público mediante subsidios que el Ejecutivo busca evitar.

Transporte y cambios en el consumo

La aviación comercial ya refleja el impacto. Aerolíneas Argentinas y otras operadoras aplicaron recargos de hasta 50 dólares en tramos internacionales y sumas fijas en cabotaje. Ante este escenario, organismos internacionales sugieren medidas de contingencia que podrían volver a la agenda local:

·Fomento del teletrabajo para reducir el uso de naftas.

·Reducción de límites de velocidad en autopistas para optimizar el consumo.

·Priorización del transporte público y viajes compartidos.

La "cara B": El alivio en las exportaciones

No todo es negativo para las arcas del Estado. Argentina, consolidada como exportador de crudo, se beneficia de la suba del precio internacional:

·Ingresos extra: Por cada dólar que sube el barril, ingresan entre 100 y 120 millones de dólares adicionales al año.

·Balance comercial: Se proyecta que las exportaciones energéticas podrían alcanzar los US$ 15.000 millones en 2026, funcionando como el principal amortiguador macroeconómico frente a la crisis.