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En un movimiento sin precedentes que combina el poder de fuego con la guerra psicológica, el presidente Donald Trump utilizó su plataforma Truth Social para oficializar el comienzo de una incursión de gran escala en territorio persa. El mandatario calificó la misión como un "operativo de combate mayor", diseñado para desarticular las capacidades estratégicas de Teherán de manera definitiva.

A través de un video que ya circula globalmente, Trump fijó una postura innegociable respecto al programa atómico del régimen:

El presidente fue tajante al asegurar que bajo su mando se impedirá, por cualquier vía, que Irán logre desarrollar armamento de destrucción masiva.

Instó a los ciudadanos iraníes a prepararse para un vacío de poder. "Tomen el control de su gobierno; será suyo", lanzó, proyectando un escenario de post-conflicto inmediato.

Dirigiéndose a las fuerzas de seguridad locales, el jefe de la Casa Blanca ofreció "inmunidad total" a aquellos efectivos que decidan desertar o deponer las armas ante el avance de la coalición.

Este anuncio no es un hecho aislado, sino el corolario de una acción coordinada entre Washington y Jerusalén. El despliegue conjunto busca neutralizar lo que el Pentágono describe como "amenazas inminentes", elevando la tensión en Medio Oriente a niveles no vistos en décadas.

Con la ofensiva ya en marcha, la comunidad internacional aguarda la respuesta de Teherán, mientras el mercado global de energía y las cancillerías de las principales potencias reaccionan ante lo que parece ser el inicio de un cambio de régimen por la vía militar.