La emblemática fábrica de electrodomésticos cesó sus operaciones de forma verbal. Los trabajadores, muchos con más de tres décadas de servicio, denuncian que las políticas nacionales están "matando a la industria" y temen por su reinserción. (foto gentileza Ancasti)
El Parque Industrial El Pantanillo sumó un nuevo capítulo de desindustrialización este martes. La planta de NEBA anunció su cierre definitivo, afectando de manera directa a los 56 operarios que aún permanecían en sus puestos. Esta drástica medida se suma a una primera ola de 34 despidos ocurridos a finales de enero, completando el desmantelamiento de la fuerza laboral de la empresa.
Un portón cerrado y promesas verbales
A pesar de la magnitud de la decisión, la notificación a los empleados careció de formalidad. Los operarios relataron que la comunicación fue estrictamente verbal, lo que los obligó a permanecer en las instalaciones a la espera de un documento oficial que respalde su nueva situación registral.
"Estamos apurados en que terminemos los últimos 40 equipos, pero no sabemos si mañana venimos y encontramos el portón cerrado", expresó con angustia un trabajador que lleva 36 años en la línea de producción.
El desafío de la edad y la reinserción
Uno de los puntos más críticos de este conflicto es el perfil demográfico de los afectados. Más del 50% del plantel tiene entre 50 y 60 años, una franja etaria que hoy se encuentra prácticamente excluida de la demanda del mercado laboral actual.
·Trayectoria: Hay empleados con hasta 28 y 36 años de antigüedad.
·Contexto: Los trabajadores señalan que la producción venía en un descenso sostenido, fuera de los estándares normales.
·Impacto: Advierten sobre la imposibilidad de llevar el sustento a sus hogares en un contexto de retracción económica.
Críticas a la política nacional
El malestar de los operarios trascendió lo empresarial para apuntar directamente contra el rumbo económico del país. "Esta política nacional está destruyendo a la gente trabajadora y matando a toda la industria", sentenció uno de los voceros de la protesta, quien describió un escenario de "abarrotamiento" de personas que pierden su empleo en el sector fabril.
Protesta pacífica a la espera de respuestas
Pese a la tensión y la incertidumbre, los trabajadores mantienen una permanencia pacífica dentro de la planta. Aseguran que el canal de diálogo con la firma no se ha quebrado y guardan la esperanza de obtener una respuesta favorable o, al menos, una compensación justa que reconozca sus décadas de esfuerzo en la empresa.
