A pesar de las promesas de saneamiento institucional, Argentina ha mostrado un deterioro en su imagen internacional respecto a la integridad pública. Según el último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional, el país descendió cinco posiciones en comparación con el año anterior, ubicándose ahora en el lugar 104 de 182 naciones evaluadas.
Radiografía del puntaje argentino
El informe asigna a la Argentina una calificación de 36 sobre 100 puntos (donde 100 representa la transparencia total). Este resultado marca una tendencia negativa por dos motivos principales:
·Pérdida de puntos: El país obtuvo un punto menos que en 2024.
·Brecha regional: Con 36 unidades, Argentina queda significativamente por debajo del promedio del continente americano, que se sitúa en los 42 puntos.
Las causas del descenso según los expertos
Desde Poder Ciudadano, el brazo local de Transparencia Internacional, señalan que este retroceso no es casual. Pablo Secchi, director de la entidad, vinculó la caída a una "ausencia de interés" por parte del Ejecutivo en diseñar políticas públicas contra la corrupción.
Además, el informe menciona casos específicos que empañaron la percepción global durante el último año, como las irregularidades detectadas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el denominado "caso Libra", los cuales no habrían recibido una respuesta institucional contundente.
Comparativa: Líderes y rezagados
La situación de Argentina contrasta fuertemente con la de sus vecinos y con los estándares globales:
·Los referentes de honestidad: Dinamarca (89) y Finlandia (88) continúan encabezando el ranking mundial.
·El podio regional: En América, Canadá (75) y Uruguay (73) se consolidan como las democracias más transparentes.
·El extremo crítico: En el fondo de la tabla aparecen Venezuela (10), Nicaragua (14) y Haití (16), países donde la corrupción se considera sistémica.
¿Cómo se mide la corrupción?
Es importante destacar que el IPC no mide casos judiciales concretos, sino la percepción de expertos y empresarios sobre el comportamiento del sector público. Para el caso argentino, se procesaron datos de ocho fuentes internacionales, incluyendo el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial.
Este indicador es clave para los inversores, ya que un descenso en el ranking suele traducirse en una mayor percepción de riesgo y una menor confianza en la seguridad jurídica del país.
