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El Consejo Directivo de la CGT definió su plan de acción ante el inminente tratamiento de la reforma laboral en el Poder Legislativo. La central obrera acordó una movilización masiva para el próximo miércoles, coincidiendo con el inicio del debate en el Congreso, aunque decidió descartar —por el momento— la convocatoria a un cese de actividades o paros de 48 horas.

Los ejes del conflicto

Jorge Sola, integrante del triunvirato de la CGT, fue el encargado de expresar la postura oficial de la central. Según el dirigente, el proyecto de ley no es solo una modificación técnica, sino un cambio de paradigma que afecta directamente la estructura del trabajo en Argentina.

Los principales cuestionamientos de la CGT:

Consideran que la reforma "cerca y cercena" tanto los derechos individuales de los trabajadores como los derechos colectivos de los sindicatos.

Los gremialistas denuncian que la normativa busca una "fuerte transferencia de riqueza" desde el sector asalariado hacia el sector empleador.

Advierten sobre el debilitamiento de la capacidad de negociación de los gremios.

Estrategia política y diálogo

Más allá de la protesta callejera, la CGT ha desplegado una intensa agenda de lobby político para intentar frenar o modificar los puntos más críticos del texto. Sola detalló que ya han mantenido reuniones con:

·16 gobernadores y más de 50 intendentes.

·Una base de 65 legisladores (entre senadores y diputados).

·Representantes de cámaras PyMEs, buscando puntos en común sobre el impacto de la medida en el consumo interno.

Con esta movilización, la central obrera busca marcar presencia frente al Congreso y presionar a los legisladores "indecisos" sin recurrir a la medida de fuerza extrema del paro nacional, manteniendo abierta la vía de la negociación política.