La "desilusión" es el sentimiento que hoy domina a gran parte del empresariado textil argentino. Así lo expresó Claudio Drescher, quien salió al cruce del ministro de Economía, Luis Caputo, tras sus dichos sobre evitar la compra de ropa nacional. Para la industria, el diagnóstico del Gobierno es superficial y omite los problemas estructurales que el propio Ejecutivo no logra resolver.
El 80% del voto empresario, en duda
Drescher fue contundente al recordar el origen político del actual gobierno: "El 80% de los empresarios argentinos votamos a este gobierno esperando un cambio". Sin embargo, el dirigente empresarial utilizó la propia retórica libertaria para fustigar a los funcionarios, asegurando que el equipo económico "se ha convertido en parte de la casta" al eludir los problemas de fondo y buscar atajos comunicacionales en lugar de soluciones macroeconómicas.
La falacia de la ropa cara
Para el presidente de la CIAI, el argumento de Caputo sobre los precios de la indumentaria es selectivo. Drescher planteó que, bajo esa misma lógica, el ministro no debería consumir prácticamente nada en el mercado interno:
·Autos: Valen el doble que en el exterior.
·Supermercados: Los alimentos en Argentina ya superan los precios europeos.
·Bienes durables: Lavarropas y electrodomésticos enfrentan las mismas distorsiones de costos.
El industrial enfatizó que la falta de competitividad no es una "maña" de los textileros, sino una consecuencia de la estructura de costos argentina (impuestos, logística y energía) que afecta a toda la matriz productiva nacional, desde la confección hasta la industria pesada.
Sarcasmo vs. Gestión
El malestar también radica en las formas. Drescher calificó de "triste" que un Ministro de Economía utilice el sarcasmo para referirse a un sector que genera miles de puestos de trabajo y que hoy atraviesa una crisis profunda por la apertura de importaciones.
Para los industriales, el Gobierno prefiere el "camino corto" de la crítica mediática en lugar de gestionar las variables que permitirían a las fábricas locales competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo.
