Ante la gravedad de los incendios forestales que ya han devastado aproximadamente 230.000 hectáreas en el sur argentino, el Gobierno nacional ha oficializado una serie de medidas de urgencia para intentar frenar el avance del fuego. La decisión responde tanto a la situación ambiental crítica como a la fuerte presión política de los gobernadores patagónicos, quienes exigen mayor asistencia y herramientas excepcionales.
Extensión de la Emergencia e impulso legislativo
Mediante un decreto, el Poder Ejecutivo resolvió prorrogar la Emergencia Ígnea. Los puntos clave de esta medida incluyen:
Agilización de recursos: Se busca optimizar la logística y la coordinación inmediata entre Nación y las provincias afectadas.
Respuesta operativa: El objetivo es dar una contestación rápida en un contexto de condiciones climáticas adversas y focos activos que amenazan poblaciones e infraestructura.
Tratamiento parlamentario: Se evalúa incorporar la problemática al temario de las sesiones extraordinarias del Congreso para el mes de febrero.
Inyección de fondos para Bomberos Voluntarios
En paralelo a la prórroga, el Ejecutivo formalizó la transferencia de más de $100.000 millones destinados al sistema de Bomberos Voluntarios de todo el país. Estos recursos están asignados para:
Equipamiento y vestimenta: Adquisición de indumentaria específica para el combate del fuego y herramientas técnicas.
Capacitación y mantenimiento: Mejora de las habilidades operativas y puesta a punto de los vehículos y materiales de protección civil.
El escenario actual es calificado como crítico por las autoridades, dado que los incendios no solo representan un desastre ecológico, sino que ya han generado daños económicos y sociales de gran escala en la región.
