El arribo de un Boeing C-40 Clipper del Departamento de Defensa generó fuertes cruces políticos. Mientras la oposición exige informes por la "soberanía", la Embajada afirma que se trata de una delegación parlamentaria interesada en minerales críticos y medio ambiente.
La llegada de una aeronave del Departamento de Defensa de los Estados Unidos a la capital de Tierra del Fuego desató una ola de suspicacias y pedidos de informes en el Congreso. El hecho ocurre apenas una semana después de que el Gobierno de Javier Milei decidiera intervenir el Puerto de Ushuaia, un punto neurálgico para la logística antártica.
Hermetismo y pedido de informes
El Boeing C-40 Clipper, una versión militar del 737, aterrizó en Ushuaia tras permanecer dos días en Buenos Aires. La falta de un comunicado oficial previo por parte del Ejecutivo Nacional alimentó las especulaciones en la isla.
Ante esta situación, la senadora fueguina Cristina López presentó un pedido de informes urgente: "Exigimos información, transparencia y respeto por la soberanía", sentenció a través de sus redes sociales, reflejando la preocupación local por la presencia de activos militares extranjeros en una zona sensible.
La explicación oficial: minerales y salud
Desde la Embajada de Estados Unidos en Argentina, se buscó bajar el tono a la polémica informando que se trata de una delegación bipartidista del Congreso de ese país. Según el comunicado, la agenda de los legisladores estadounidenses incluye:
·Gestión de recursos: Tramitación de permisos para minería y procesamiento de minerales críticos.
·Medio ambiente: Abordar la degradación de entornos naturales y gestión de residuos.
·Salud: Investigaciones en salud pública y seguridad médica.
Un puerto en el ojo de la tormenta
La intervención del puerto el pasado 22 de enero ya había puesto en guardia al Gobierno provincial de Tierra del Fuego. Desde la gestión local advirtieron sobre la instalación de "narrativas preocupantes" que esconderían intencionalidades geopolíticas detrás de la medida administrativa.
Cabe recordar que, durante 2025, el presidente Milei autorizó el ingreso de tropas estadounidenses a la provincia para ejercicios conjuntos, lo que refuerza la alianza estratégica entre la Casa Rosada y Washington, pero profundiza la grieta con los sectores que defienden la autonomía provincial y la soberanía sobre el Atlántico Sur.
